Las mejores calificaciones de la primera parte de las oposiciones para el Cuerpo Administrativo de la Administración de la Seguridad Social corresponden solo a aspirantes que se examinaron en La Coruña, pese a tratarse de un examen nacional corregido de forma centralizada.
Según los listados oficiales del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, las 34 mejores notas de esa primera parte del ejercicio, incluida la puntuación máxima posible, se concentran íntegramente en esta provincia gallega, lo que ha encendido las alarmas entre muchos opositores.
Cómo se diseñó el examen para evitar diferencias entre sedes y provincias españolas
El examen se celebró el mismo día y a la misma hora en más de cuarenta sedes repartidas por toda España. Todos los aspirantes respondieron al mismo cuestionario, con idénticas instrucciones y el mismo tiempo para contestar.
Los sobres con los cuestionarios llegaron precintados a las aulas y solo podían abrirse en el momento fijado por el tribunal calificador. Una vez finalizada la prueba, las hojas eran selladas, introducidas en sobres numerados y enviadas para su corrección automatizada mediante lectura óptica.
El tribunal actúa como órgano único para todo el país: redacta las preguntas, fija los criterios de evaluación, resuelve las impugnaciones y valida los listados de aprobados. Las sedes provinciales se limitan a custodiar los sobres y a garantizar el correcto desarrollo de la jornada. En teoría, el sistema está pensado para que la experiencia de examen sea calcada, independientemente de dónde se siente el opositor.
La concentración de las mejores notas en La Coruña rompe los patrones habituales
La primera parte de la oposición consistía en un test teórico de 70 preguntas, puntuado con una escala transformada cuyo máximo era de 50 puntos. Es aquí donde se ha detectado la anomalía estadística.
Según el volcado oficial, todas las personas que obtuvieron la nota máxima de 50 puntos, así como quienes se situaron inmediatamente por debajo en esa escala, realizaron el examen en La Coruña. En el resto de provincias, la distribución de notas presenta el perfil clásico de unas oposiciones masivas, con predominio de resultados medios, amplia dispersión y presencia moderada de calificaciones altas.
Entre los datos que más llaman la atención se encuentran:
- Las 34 mejores calificaciones, incluyendo los 50 puntos y las inmediatamente inferiores, se concentran solo en la sede de La Coruña, mientras que el resto de provincias muestran distribuciones de notas mucho más habituales.
En convocatorias comparables de años anteriores, incluso en territorios con academias muy asentadas, las notas más altas no se concentraban en una sola provincia, sino que aparecían repartidas entre distintas sedes. Que ahora se agrupen por completo en un único punto del mapa, dicho en plata, no es precisamente lo más habitual. ¿Puede considerarse normal un resultado así en un proceso diseñado para eliminar diferencias territoriales? Muchos aspirantes consideran que no.
Las dudas de los opositores y la petición de mayor transparencia en el proceso
La polémica no nace solo de las cifras. La oposición ya arrastraba controversia por la inclusión de varias preguntas que algunos opositores consideraron fuera de temario o mal formuladas. Aunque fueron impugnadas, el tribunal desestimó las reclamaciones, según relata a THE OBJECTIVE uno de los afectados por estas anomalías.
Quienes han señalado la concentración de las mejores notas en La Coruña no señalan culpables ni formulan acusaciones directas. Lo que reclaman es una revisión técnica completa de la trazabilidad del examen, desde su elaboración y custodia hasta la distribución territorial y la corrección automatizada, así como una explicación oficial de por qué una única sede monopoliza las calificaciones más altas.
La credibilidad del sistema de oposiciones es clave para el acceso al empleo público. Se apoya en los principios de mérito, capacidad e igualdad y en la confianza de que las reglas se aplican del mismo modo en todo el territorio. Por tanto, cuando los datos se alejan tanto de lo que cabría esperar en una oposición nacional, la transparencia deja de ser un añadido y se convierte en una condición imprescindible para mantener la confianza de los aspirantes.







