La propuesta conjunta de los sindicatos plantea una subida del 7,5%, con un salario mínimo de 1.273 euros brutos al mes que pasaría a tributar en el IRPF, garantizando el 60% del salario medio neto.
El salario mínimo interprofesional (SMI) vuelve a colocarse en el centro del debate. Tras el encargo de Yolanda Díaz a la Comisión de Expertos para fijar dos cuantías diferentes para 2026, una con exención y otra con tributación en el IRPF, CCOO y UGT han decidido adelantarse con una propuesta común que fija el SMI en 1.273 euros brutos mensuales.
Quién puede beneficiarse de la subida del salario mínimo interprofesional hasta 1.273 euros brutos en 2026
La propuesta sindical consiste en una subida del 7,5% respecto al SMI vigente, que actualmente se sitúa en 1.184 euros al mes. En términos prácticos, supondría un aumento de 89 euros mensuales para las personas trabajadoras que cobran el salario mínimo.
Un aspecto clave es que este nuevo SMI ya no estaría exento de IRPF, como venía sucediendo hasta ahora gracias a acuerdos específicos con Hacienda. Aun así, CCOO y UGT recalcan que, incluso tras la tributación, se seguiría garantizando el 60% del salario medio neto, referencia marcada por la Carta Social Europea.
¿El objetivo? Que el SMI permita mantener ese umbral de protección social sin depender de exenciones puntuales, y que quede plenamente integrado en la estructura fiscal. Se busca una subida clara, estable y compatible con el sistema fiscal, sin depender de acuerdos de última hora.
Datos económicos que utilizan CCOO y UGT para justificar una subida del SMI con tributación en el IRPF
Para defender que la subida es asumible, los sindicatos miran a los márgenes empresariales. Según los datos del Observatorio de Márgenes Empresariales, analizados por el Gabinete Económico Confederal de CCOO, la rentabilidad media de las empresas ha alcanzado nuevos máximos.
El valor añadido bruto sobre ventas se sitúa en el 25,4% y el margen bruto sobre ventas en el 13,9%. Estas cifras se consideran muy superiores a las registradas entre 2009 y 2021, cuando los promedios fueron del 21,9% y el 10,5% respectivamente, lo que apuntaría a beneficios empresariales sin precedentes.
Para el movimiento sindical, si las empresas han sido capaces de superar la crisis de la pandemia y la inflación con estos niveles de rentabilidad, una subida del 7,5% del salario mínimo resulta compatible con su situación económica. O dicho en plata, que hay margen para que la mejora llegue también a las nóminas más bajas.
Estos datos son la base del argumento sindical para afirmar que la mejora del SMI es “perfectamente asumible” en el contexto actual de beneficios empresariales.
Reforma para limitar la absorción de pluses y complementos salariales ligados al salario mínimo
Más allá de la cifra, CCOO y UGT consideran imprescindible cambiar las reglas del juego sobre cómo se aplica el salario mínimo. ¿De qué sirve subir el SMI si luego las empresas compensan la subida con complementos y los trabajadores se quedan igual?
Por eso, han dejado claro que cualquier acuerdo con el Gobierno debe incluir una reforma normativa que limite la práctica de absorber y compensar las subidas del SMI mediante pluses y complementos retributivos. Incluso aceptan que el incremento del salario mínimo para 2026 tenga que aplicarse con carácter retroactivo si eso garantiza que la subida sea real en las nóminas.
Los sindicatos no plantean una prohibición total, pero sí que algunos complementos, ligados estrictamente al desempeño del puesto de trabajo, no puedan ser absorbidos. De lo contrario, advierten de que los salarios más modestos, cercanos al SMI, pueden quedarse con subida cero.
También solicitan reforzar la definición de la estructura salarial y que el Observatorio de Márgenes Empresariales del Gobierno se convierta en una referencia necesaria en la negociación de los convenios colectivos. En definitiva, buscan que no se pueda “compensar y absorber absolutamente todo”, sino solo cuando la naturaleza jurídica de los conceptos sea homogénea.







