El convenio especial permite recuperar prácticas formativas sin cotizar para acceder a la pensión de jubilación, mejorar la cuantía y generar derechos de incapacidad permanente.
La Seguridad Social ha confirmado que todos los trabajadores que en el pasado fueron estudiantes o becarios pueden recuperar hasta cinco años de cotización por las prácticas formativas que realizaron y que, en su momento, no cotizaron. En total se podrán computar hasta 1.825 días, que servirán tanto para cumplir los requisitos de acceso a la pensión de jubilación como para aumentar el porcentaje aplicable a la base reguladora y, en consecuencia, cobrar una pensión mayor.
Quién puede sumar años de cotización por prácticas formativas anteriores
Esta recuperación de cotizaciones se articula a través de un convenio especial regulado en la Orden ISM/386/2024, también recogido en la Ley General de la Seguridad Social. Su finalidad es que antiguos alumnos universitarios, de formación profesional y doctorandos puedan completar carreras de cotización que quedaron incompletas porque aquellas prácticas no generaron cotización alguna.
¿Quiénes están exactamente incluidos en esta medida? La normativa define dos grandes grupos y añade un supuesto específico para doctorandos:
- Personas que hicieron prácticas no remuneradas antes del 1 de enero de 2024.
- Personas que realizaron prácticas remuneradas antes del 1 de noviembre de 2011.
- Doctorandos que participaron en programas de investigación anteriores al 4 de febrero de 2006.
Para acceder, el interesado debe solicitar el cómputo antes del 31 de diciembre de 2028 y aportar un certificado de la universidad o centro educativo donde consten las fechas y duración de las prácticas. Es decir, no basta con “recordar” que se hicieron prácticas, sino que hay que acreditarlas documentalmente.
Cómo funciona el convenio especial de la Seguridad Social para prácticas
El mecanismo funciona mediante la suscripción de un convenio especial con la Tesorería General de la Seguridad Social. A través de él, el trabajador abona las cuotas correspondientes a esos periodos pasados para que cuenten como efectivamente trabajados. No es un reconocimiento automático ni gratuito, a diferencia de lo que ocurre con los periodos por cuidados de hijos, pero se ha configurado como una herramienta flexible para subsanar lagunas de cotización que se arrastran desde hace décadas.
Para verlo de un vistazo, estos son algunos de los datos clave del convenio especial para prácticas:
| Concepto | Detalle |
| Años máximos recuperables | Hasta 5 años, equivalentes a 1.825 días de cotización |
| Fecha límite para solicitar el cómputo | Hasta el 31 de diciembre de 2028 |
| Base de cotización de referencia | Base mínima del grupo 7 del Régimen General del año de suscripción |
| Descuento aplicado a la cuota | Coeficiente reductor del 0,77 sobre la base mínima de cotización |
| Plazo máximo para fraccionar el pago | Hasta el doble del tiempo recuperado, con un máximo de 84 mensualidades |
Además de esta bonificación del 23 por ciento sobre la cuota resultante, la Seguridad Social permite fraccionar el pago en mensualidades, lo que facilita que se pueda ir abonando “poco a poco” mientras esos años ya figuran en el expediente. Desde ese momento, generan derechos de pensión de jubilación y de incapacidad permanente, lo que no está nada mal para periodos que hasta ahora no contaban para nada.
Ejemplo práctico del impacto de recuperar hasta cinco años de cotización
Para entender la utilidad real de esta medida, basta con mirar un caso práctico. Una trabajadora de 63 años acumula 33 años de cotización y necesita 35 para poder acceder a la jubilación anticipada voluntaria, que exige ese mínimo según el artículo 208 de la Ley General de la Seguridad Social. Durante su etapa universitaria, en 1985, realizó prácticas en una empresa durante dos cursos académicos completos, pero en aquel momento esas prácticas no cotizaron.
Con el nuevo convenio especial, puede solicitar a su universidad el certificado de aquellas prácticas y presentar la solicitud a la Seguridad Social. Una vez suscrito el convenio y reconocidos esos dos años, su vida laboral pasaría de 33 a 35 años cotizados. Así, no solo incrementaría la cuantía futura de la pensión, sino que además cumpliría el requisito de años exigido para acceder a la modalidad anticipada.
En definitiva, este sistema permite rescatar del olvido hasta cinco años de prácticas antiguas y convertirlos en cotización efectiva. Por tanto, quienes realizaron prácticas hace años sin cotizar tienen ahora la oportunidad de revisar su historial, pedir los certificados necesarios y valorar si les compensa acogerse a este convenio especial.







