El Ministerio de Economía ha abierto una consulta al sector financiero para crear una cuenta bancaria específica que permita a los hogares españoles invertir su ahorro en la economía productiva de la Unión Europea y reforzar la autonomía estratégica del continente.
El objetivo es aprovechar la elevada tasa de ahorro de los hogares, cercana al 13 por ciento de la renta disponible, y canalizarla hacia proyectos europeos de largo plazo, en línea con la aún pendiente Unión de Ahorro e Inversiones dentro de los Veintisiete.
Cómo será la nueva cuenta de ahorro e inversión para impulsar la autonomía estratégica europea
Economía ha publicado un documento de consulta, justo antes de Navidad, para recabar la opinión de entidades financieras, patronales, empresas y ciudadanos sobre el diseño de esta nueva cuenta, que se vinculará a la etiqueta europea Finance Europe, destinada a productos que inviertan en la economía europea.
España se coloca así entre los países que encabezan la respuesta a la Comisión Europea. Junto a otros socios, participa en iniciativas como el Competitiveness Lab y en el acuerdo por el que siete países impulsan Finance Europe como sello común para identificar productos financieros orientados a la inversión productiva en la Unión.
¿Quién podrá contratar esta cuenta cuando la norma esté lista? La consulta no entra aún al detalle comercial, pero deja claro que el objetivo es ofrecer a los hogares un vehículo sencillo y estable para invertir su excedente de ahorro a largo plazo.
Antes de cerrar la regulación, el Ministerio lanza numerosas preguntas técnicas al sector, tanto sobre la operativa diaria como sobre la competencia entre entidades. En resumen, pide opinión sobre aspectos clave como los siguientes:
- Posibles cuantías mínimas de inversión y aportaciones periódicas, límites máximos de tenencia, si la cuenta debe limitarse a una por persona, qué tipo de entidades podrían ofrecerla, cómo articular la prestación transfronteriza del servicio, qué comisiones serían adecuadas, qué activos financieros deberían incluirse, cómo fijar los criterios de la etiqueta Finance Europe y de qué forma evaluar y supervisar su eficacia.
El plazo para enviar respuestas finaliza el 30 de enero. A partir de ahí, el Gobierno deberá traducir estas aportaciones en una norma concreta, que podría adoptar la forma de ley o de real decreto y que deberá ser aprobada por el Consejo de Ministros en dos rondas.
Qué beneficios busca Economía con esta cuenta y cómo podría cambiar el ahorro de los hogares españoles
El Ejecutivo señala que esta cuenta pretende diversificar las fuentes de financiación de las empresas europeas, impulsar su crecimiento y apoyar modelos de negocio innovadores. Al mismo tiempo, busca que los hogares encuentren oportunidades de inversión atractivas para mejorar su resiliencia y afrontar hitos vitales como la jubilación.
También se persigue que un mercado de capitales más integrado, líquido y profundo contribuya a financiar la doble transición verde y digital y nuevos retos de seguridad y autonomía estratégica, entre ellos el aumento del gasto en Defensa. Para ser solo una cuenta bancaria, no está nada mal la ambición, la verdad.
Según los cálculos recogidos por Economía a partir de la Comisión Europea, los hogares europeos tienen una tasa de ahorro del 14,7 por ciento de su renta disponible. Si incrementaran su participación en los mercados de capitales, podrían generarse 2.500 millones de euros adicionales de renta y 750.000 millones más de ahorro en diez años.
En España, la tasa de ahorro de los hogares ronda el 13 por ciento, pero la mayor parte del patrimonio está ligada al ladrillo, mientras que una parte menor se mantiene en efectivo o depósitos de muy baja remuneración. ¿Tiene sentido seguir dejando dormir ese dinero cuando se buscan alternativas con algo más de rentabilidad?
Economía considera que, si la nueva cuenta consigue movilizar parte de este patrimonio hacia inversiones productivas europeas, el impacto podría ser relevante tanto para el tejido empresarial como para la estabilidad financiera de las familias.
No obstante, el Ministerio admite que hacen falta más reformas. Entre las razones que frenan el ahorro en activos financieros cita la oferta heterogénea de productos, las dificultades de las empresas para acceder a los mercados de capitales y el elevado peso de las pymes, que necesitan ganar tamaño. Por ello trabaja en medidas como el Régimen 20, destinado a simplificar licencias en todo el territorio, y en mejorar la educación financiera y la experiencia de usuario para crear un entorno más favorable a la inversión minorista.
Esta consulta pública es solo el primer paso de un proyecto que todavía debe convertirse en norma y superar el trámite del Consejo de Ministros. El camino será gradual, pero puede abrir a los ahorradores españoles una nueva vía para poner a trabajar su dinero en la economía europea.







