La usuaria de redes sociales @laralladas ha abierto un debate sobre la productividad y la forma en la que muchas empresas miden el rendimiento, al defender que las personas “vagas” pueden ser mejores trabajadoras porque buscan terminar antes y trabajar de forma más eficiente que quienes solo cumplen horas.
Según su reflexión, el problema no está en la vaguería en sí, sino en cómo se aprovecha ese impulso por acabar cuanto antes las tareas. Su punto de partida rompe con uno de los grandes prejuicios del mundo laboral: que ser “vago” es algo negativo.
Por qué esta joven defiende contratar personas vagas para mejorar la productividad laboral
La joven lo expresa con una frase contundente: “Nadie me va a bajar del burro de que contratar a una persona que es naturalmente vaga es muchísimo mejor que a una persona normal”. Con ella, no pretende justificar la falta de compromiso, sino poner el foco en la eficiencia.
Explica que una persona vaga no es alguien que no quiera trabajar, sino alguien que quiere terminar cuanto antes aquello que le han encargado. En sus palabras, “esa persona vaga lo que va a hacer es encontrar la manera más eficiente posible, más rápida posible”. Es decir, su objetivo es acabar, y por eso optimiza cada paso.
¿Y qué pasa cuando alguien busca terminar rápido sin perder resultados? Según esta joven, ahí es donde aparece la mejora de procesos. Incluso apunta que ese tipo de perfil “igual encuentra hasta nuevas maneras de hacer lo que le has pedido solo porque quiere acabarlo ya”. Vamos, que por no querer alargarse, termina innovando. Su mensaje también cuestiona la forma en la que muchas empresas siguen midiendo el rendimiento, centradas en las horas presenciales más que en los resultados.
La visión de las personas vagas que buscan terminar antes y ser más eficientes
La joven no habla en abstracto. Asegura que su postura nace de su propia experiencia personal: “De hecho, yo me considero una persona muy vaga, pero muy buena trabajadora por esto mismo”. Se ve a sí misma como alguien que, precisamente por ser “vaga”, intenta organizarse mejor.
En ese sentido, describe con claridad cómo se enfrenta a su trabajo diario: “Yo todo lo que pueda hacer en menos tiempo, de una manera más eficiente, de todo tal, para acabar yo antes, porque lo que quiero es acabar, lo voy a hacer”. Esta forma de trabajar encaja con una idea cada vez más repetida entre las nuevas generaciones: trabajar mejor no significa trabajar más horas.
Su reflexión deja entrever una pregunta de fondo para muchas empresas: si lo importante es que el trabajo salga adelante de la mejor manera posible, ¿tiene sentido seguir valorando solo el tiempo que alguien pasa en su puesto?
Su discurso ha generado reacciones encontradas, pero pone sobre la mesa un debate claro: qué es más valioso, si cumplir horas o encontrar la forma más rápida y eficiente de hacer el trabajo. De ahí que su defensa de contratar a personas “naturalmente vagas” haya llamado tanto la atención en redes sociales.







