En cinco años el tiempo medio de desplazamiento laboral ha subido hasta 55 minutos diarios, más de 220 horas al año, empujado por la crisis de la vivienda y un transporte público insuficiente. Los catalanes pasan cada vez más tiempo yendo y volviendo del trabajo. La UGT, con datos del Observatorio de la Movilidad, advierte de que esos 55 minutos diarios suponen ya unos diez más que hace cinco años.
Cómo afecta el tiempo de desplazamiento laboral a la jornada encubierta
Cada semana los trabajadores acumulan alrededor de cuatro horas y media solo en ir y volver del puesto de trabajo, más de 220 horas al año. ¿No es, al final, un tiempo que no se retribuye pero que actúa como una jornada laboral encubierta y que condiciona cansancio, horarios y conciliación?
Para evitar incidencias muchas personas salen antes de casa, alargando aún más el día y restando tiempo personal y familiar. Y todo esto mientras se enfrentan a retrasos recurrentes en Cercanías o a atascos continuos en las principales vías de acceso a las ciudades.
Las consecuencias de estos trayectos largos se notan en varios frentes:
- Más cansancio y menor productividad en el puesto de trabajo
- Menos tiempo disponible para la vida personal y familiar
- Mayor gasto en transporte público o en vehículo privado
Los datos evidencian además diferencias claras entre comarcas. En el Bages el desplazamiento medio diario es de 42 minutos, mientras que en el Garraf se dispara hasta los 69, casi una hora y cuarto al día.
| Comarca | Minutos diarios de desplazamiento laboral |
| Bages | 42 |
| Garraf | 69 |
En el Garraf influyen la dispersión de los centros de trabajo y la conectividad limitada del transporte público, que obligan a desplazamientos más largos y frecuentes. Al final, no es solo una cuestión de paciencia, también de tiempo de vida perdido cada día.
La crisis de la vivienda alarga el tiempo de desplazamiento laboral diario
El principal motivo que explica estos trayectos cada vez más largos es la crisis de la vivienda. En el tercer trimestre del último año los precios en Cataluña marcaron máximo histórico, con un aumento de más del 10 por ciento en doce meses hasta superar los 2.500 euros por metro cuadrado, frente al 12 por ciento de subida en España.
Desde antes de la pandemia el encarecimiento supera el 40 por ciento en municipios como Vilanova i la Geltrú, Reus o Vilafranca del Penedès, lo que reduce el ahorro de salir de Barcelona hacia la segunda corona. También se ha reducido el desplazamiento a pie o en bicicleta, señal de que se vive más lejos del trabajo.
El volumen total de desplazamientos laborales ha pasado de 2,4 millones diarios en 2020 a 2,8 millones en 2024, con una distancia media de 11,5 kilómetros por trayecto. Casi el 57 por ciento de estos movimientos se hace en vehículo privado, un 20 por ciento en transporte público y alrededor del 23 por ciento con movilidad activa como caminar, bicicleta o patinete.
Medidas para mejorar transporte público y movilidad laboral en Cataluña
Este modelo de movilidad pasa factura en salud, productividad y dinero. Solo el uso del vehículo privado, entre aparcamiento, mantenimiento y combustible, puede suponer alrededor de 5.000 euros al año. Si la tendencia no se revierte crecerán distancias y tiempo perdido. Por tanto, se reclama ampliar y hacer más fiable el transporte público, con Cercanías y buses interurbanos como eje, y sumarle políticas de vivienda que acerquen hogar y trabajo.







