La antigua deducción por inversión en vivienda habitual sigue viva para muchos jubilados que compraron su casa antes de 2013 y siguen haciendo pagos vinculados a la hipoteca, lo que puede suponer hasta 1.356 euros de ahorro al año.
Muchos pensionistas desconocen que la eliminación de la deducción por inversión en vivienda habitual a partir de 2013 no afectó a quienes adquirieron su vivienda antes de esa fecha. Siempre que sigan realizando pagos ligados a la hipoteca, como intereses o seguros asociados, pueden seguir aplicando esta ventaja fiscal en su declaración de la renta.
Qué pensionistas con vivienda habitual anterior a 2013 pueden seguir aplicando la deducción
¿Quién puede beneficiarse realmente de esta deducción siendo pensionista? El acceso no depende de seguir trabajando, sino de cumplir una serie de condiciones relacionadas con la vivienda y la hipoteca.
Los jubilados pueden aplicar la deducción siempre que sean propietarios de la vivienda habitual, la hayan adquirido antes de 2013 y mantengan pagos vinculados a la hipoteca. Estos pagos pueden ser amortizaciones parciales, intereses o seguros obligatorios relacionados con el préstamo. De ahí que muchos pensionistas que aún están devolviendo su hipoteca o realizan aportaciones adicionales puedan seguir disfrutando de este ahorro fiscal sin problema. Mientras exista algún pago justificable relacionado con la hipoteca, la deducción puede seguir aplicándose. Por otro lado, cuando la hipoteca ya está completamente pagada, la situación cambia.
¿Y qué ocurre si la hipoteca ya está saldada? En ese caso, la deducción ya no se puede aplicar de forma directa, porque no hay pagos que declarar. No obstante, si en ejercicios anteriores se hicieron amortizaciones o pagos que no se dedujeron, es posible reclamar hasta cuatro años atrás mediante una rectificación de autoliquidación y recuperar así parte de los impuestos abonados de más.
Cómo funciona la deducción por inversión en vivienda habitual para pensionistas
El origen de la cifra máxima que puede deducirse un pensionista está en la antigua deducción por inversión en vivienda habitual. Durante años, los contribuyentes podían deducirse el 15 por ciento de lo pagado cada año por la hipoteca, con un tope de 9.040 euros de base. Esto quiere decir que el límite máximo de deducción por ejercicio fiscal se sitúa en 1.356 euros.
En la práctica, quienes cumplen las condiciones pueden llegar a sumar alrededor de 1.300 euros al año gracias a esta deducción, con el tope marcado de 1.356 euros según la normativa vigente. Además, la ventaja no se pierde automáticamente al jubilarse, siempre que se mantengan los requisitos de propiedad y de pagos ligados a la vivienda.
Pasos que deben seguir los pensionistas para reclamar hasta 1.356 euros
¿Cómo se reclama esta deducción en la jubilación? En primer lugar, los pensionistas deben presentar la declaración de la renta incluyendo los datos de la hipoteca o de las amortizaciones realizadas. Es fundamental reflejar correctamente los importes pagados cada año para que la Agencia Tributaria pueda aplicar la deducción.
Además, es recomendable conservar justificantes de pagos, intereses y seguros vinculados a la hipoteca. Estos documentos son la base para que Hacienda valide la deducción y evite problemas posteriores. Por consiguiente, tener la documentación ordenada resulta casi tan importante como cumplir los requisitos.
Si el pensionista no ha aplicado la deducción en años anteriores, la Agencia Tributaria permite su aplicación retroactiva hasta un máximo de cuatro ejercicios. Para ello, puede solicitarse una rectificación de autoliquidación de esos años y recuperar cantidades significativas pagadas de más. No está nada mal para reforzar el presupuesto durante la jubilación.
Este beneficio fiscal sigue siendo un apoyo importante para la economía de los pensionistas que compraron su vivienda antes de 2013 y mantienen pagos de hipoteca. Los que cumplan los requisitos pueden sumar hasta 1.300 euros al año, con un máximo de 1.356 euros por ejercicio, una ayuda que muchos desconocen y que puede aliviar gastos en una etapa en la que cada euro cuenta.







