La crisis energética reduciría del 0,5 % al 0,3 % el crecimiento previsto del empleo, un 40 % menos. La ocupación seguiría aumentando, aunque con menos contrataciones.
La Comisión Europea prevé que la crisis energética impida crear unos 440.000 empleos en la UE durante 2026. Su informe anual, publicado el 13 de octubre, recupera una estimación difundida el 8 de julio. El empleo seguiría creciendo, aunque con menos contrataciones. La advertencia afecta especialmente a sectores industriales y llega con España todavía por encima del paro medio europeo.
Qué significa el freno del 40 % por la crisis energética
El crecimiento previsto del empleo pasaría del 0,5 % al 0,3 % por el encarecimiento energético vinculado al conflicto en Oriente Próximo. La diferencia es de 0,2 puntos porcentuales. Comparada con el ritmo previsto antes del conflicto, representa una reducción del 40 %, según el cálculo sobre ambas tasas. Ese porcentaje describe cuánto se debilita el crecimiento esperado, sin indicar que vaya a desaparecer el 40 % de los puestos existentes.
También cambia la lectura de los 440.000 empleos. Son puestos que dejarían de generarse respecto al escenario anterior, por lo que la cifra no equivale a otros tantos despidos. Bruselas espera que las empresas conserven trabajadores y moderen sus incorporaciones. Para las personas desempleadas, ese escenario supondría menos oportunidades de contratación de las inicialmente previstas. La presión energética también explica el debate europeo sobre las compras conjuntas de energía y las propuestas para reforzarlas.
La industria, el transporte y el comercio figuran entre los sectores más afectados
El estudio identifica a las manufacturas, el transporte, la construcción y el comercio mayorista y minorista entre las actividades más afectadas. El impacto previsto tampoco se distribuye por igual entre países. Alemania, Polonia, Francia e Italia registrarían las mayores reducciones en la creación de empleo. Estas diferencias impiden aplicar una misma previsión a cualquier empresa, profesión o territorio. El resultado agregado europeo reúne economías con distinta exposición a los costes de la energía.
El golpe alcanza además a los presupuestos familiares. Según el análisis de la Comisión, los hogares con ingresos bajos son especialmente vulnerables al encarecimiento de alimentos y energía. Ambos gastos absorben una parte mayor de sus recursos. Por tanto, la dificultad puede aparecer por dos vías: menos oportunidades laborales y más presión sobre el dinero disponible. Este efecto distributivo ayuda a entender por qué una previsión europea de crecimiento positivo puede convivir con dificultades económicas para determinados colectivos.
España mantiene una tasa de paro superior a la media europea
Los datos de Eurostat publicados el 1 de octubre permiten situar la advertencia en el mercado laboral español. En agosto de 2026, la tasa de paro española fue del 10 %, frente al 6,1 % de la UE. La distancia era de 3,9 puntos porcentuales. España había mejorado respecto al 10,5 % de agosto de 2025, mientras la tasa europea había subido desde el 6 %. Son datos desestacionalizados, comparables dentro de esta estadística. Eurostat contabiliza 13,6 millones de desempleados en la Unión, 348.000 más que un año antes.
La diferencia era mayor entre los menores de 25 años. Su tasa de paro alcanzaba el 22,7 % en España y el 15,4 % en la UE: 7,3 puntos de separación. Estas tasas se calculan sobre la población activa de esa edad, no sobre todos los jóvenes. La comparación muestra el contexto español, pero no permite asignarle una proporción de los 440.000 empleos. Tampoco demuestra que el choque energético explique por sí solo las diferencias de desempleo. El paro observado y los empleos que dejarían de crearse miden fenómenos distintos, con referencias diferentes.
Qué podría cambiar las previsiones de contratación
El informe contempla además un escenario adverso, con una crisis prolongada y una interrupción más duradera del tránsito por el estrecho de Ormuz. Bajo esas hipótesis, el crecimiento del empleo se acercaría a cero y dejarían de crearse unos 900.000 puestos. Es una simulación distinta de la estimación central. Los cálculos tampoco incorporan determinadas respuestas de empresas y hogares ni medidas públicas de apoyo. Por eso, deben interpretarse atendiendo a sus supuestos, sin presentarlos como un resultado ya observado.
Más allá de esas previsiones, Bruselas vincula la capacidad de atraer trabajadores con mejores salarios, estabilidad y horarios. El informe detecta más dificultades de contratación en empleos con peores condiciones. También relaciona las mejoras salariales sostenibles con la productividad, dentro del debate sobre la presión sobre los salarios. Para seguir la evolución del mercado, las próximas publicaciones permitirán contrastar las previsiones: Eurostat difundirá nuevos datos mensuales de desempleo el 30 de octubre.
El estudio energético original detalla el alcance del análisis.