Con casi 40 años, madre de cinco hijos y sostén económico de su hogar, Chaunie Brusie se quedó sin trabajo la noche antes de Acción de Gracias, en Estados Unidos, a las puertas de las fiestas de Navidad. Ella misma reconoce que la noticia la dejó “conmocionada y llorando”, enfrentándose a las celebraciones sin ingresos estables.
El despido le ha llegado en un momento clave de su vida personal y profesional, marcado por la crianza de sus hijos, la ausencia de una “verdadera trayectoria profesional” y la presión de unas facturas que no dejan de acumularse.
Una madre de cinco hijos despedida antes de las vacaciones de Navidad
Según relata, recibió un mensaje en el que se le comunicaba que estaba despedida de su trabajo justo la noche anterior al 26 de noviembre, fecha en la que se celebra Acción de Gracias. No solo suponía perder su fuente de ingresos, sino hacerlo cuando más gastos y compromisos familiares se concentran.
Chaunie admite que está “aterrada” y que atraviesa emociones que van desde la vergüenza hasta el miedo y la depresión, al verse como “una mujer de casi 40 años sin perspectivas ni planes reales para el futuro”. Aun así, intenta replantear el despido en clave positiva y ver en esta ruptura una oportunidad para redefinir su camino.
La situación económica familiar se complica tras perder su empleo estable
La presión económica es intensa. La familia tiene que afrontar gastos como la universidad, el carné de conducir, las actividades extraescolares deportivas, la compra diaria o el mantenimiento de la casa. Ella misma reconoce que “la vida parece más cara que nunca” y que están atravesando “uno de los momentos más intensos económicamente de nuestras vidas”.
A ello se suma que no cuenta “con el lujo de contar con un cónyuge adinerado”. Su marido trabaja como profesor en una escuela pública de una zona rural, con un salario modesto, por lo que sus ingresos eran fundamentales para llegar a fin de mes.
De una carrera de redactora autónoma a cuestionarse su identidad laboral
El despido llega cuando la menor de sus hijos ya asiste al jardín de infancia y ella pasa menos tiempo en casa, lo que incrementa sus dudas sobre su propia identidad. Explica que criar a niños mayores le exige incluso más esfuerzo emocional, pero que está dejando atrás la etapa de bebés y niños pequeños después de casi dos décadas dedicadas a los demás. “¿Quién soy cuando los niños se vayan? ¿Cómo llenaré mis días? ¿Podré jubilarme y vivir cómodamente si nunca he tenido un trabajo de verdad?”, se pregunta.
Como autónoma, ha ido encadenando trabajos de redacción, sin llegar a sentir que tenía una carrera consolidada. Reconoce que, aunque hasta ahora contaba con cierta estabilidad, “nunca he tenido una verdadera trayectoria profesional ni me he sentido asentada en mi puesto”, hasta el punto de pensar que solo estaba fingiendo ser una buena escritora.
Nuevos planes laborales entre la enfermería y formarse como bibliotecaria
Tras el despido, Chaunie considera que ha llegado el momento de reorientar su vida, intentando “no entrar en pánico por las facturas que se acumulan”. Tiene licencia de enfermería y ya ha contactado con un hospital local, además de solicitar varios puestos de enfermería a distancia como posible salida profesional.
Paralelamente, se permite explorar caminos solo por diversión, como un curso para trabajar de bibliotecaria. Siente que es “el momento de explorar cómo será la siguiente etapa” de su vida, con la inquietud de una madre en plena perimenopausia que ha dedicado casi veinte años a los demás, pero con la convicción de que, incluso en la situación más difícil, todavía hay espacio para descubrir quién es y hacia dónde quiere ir.







