Un trabajador acudió a un despacho de abogados con una carta de despido en la que se le reprochaba no ducharse y desprender mal olor. El abogado laboralista Juanma Lorente sostiene que, si esa conducta afecta al ambiente del centro de trabajo, puede dar lugar a sanción e incluso a un despido.
La historia la ha contado el propio Lorente en una de sus últimas publicaciones, en la que recuerda que cuenta con más de 400.000 seguidores en Instagram y más de 554.000 en TikTok.
El caso del trabajador despedido por no ducharse que llegó a un despacho
Según explicó, el cliente se presentó con la carta de despido y su primera impresión fue clara: “y no me lo podía creer”. El documento, detalló, atribuía la decisión empresarial a un problema de higiene. Al leerlo, el motivo apareció de forma directa. “La leí y directamente era porque el señor no se duchaba, tenía aspecto de no ducharse y también mal olor”, recordó.
A partir de ahí, Lorente puso el foco en el impacto sobre el día a día en la empresa. En su opinión, es totalmente legal que despidan a un trabajador por esta razón, porque el ambiente que se genera en el centro de trabajo “es horroroso. No se puede trabajar al lado de una persona que no se ducha”.
La explicación de Juanma Lorente sobre higiene, convivencia y relación laboral
En este sentido, el letrado insistió en que la falta de higiene no se queda en un plano personal cuando termina afectando a otros. Para él, se convierte en un incumplimiento laboral si altera la convivencia o perjudica el normal desarrollo del trabajo. Así lo resumió en su publicación: “Si tu conducta genera molestias, problemas de convivencia, mala imagen frente a clientes o riesgos para la salud, la empresa puede sancionar e incluso despedirte”.
El mensaje final sobre libertad personal y derechos de compañeros en el trabajo
Por último, Lorente cerró con una reflexión sobre los límites dentro del ámbito laboral: “el trabajo no es tu casa. La libertad personal termina donde empieza el derecho de los demás”. Dado lo anterior, el caso deja una idea clara: ciertas conductas que parecen privadas pueden tener consecuencias laborales si repercuten en el entorno. Y, según el abogado, ese efecto es lo que puede justificar una sanción o un despido.







