La derogación del decreto ómnibus ha vuelto a sembrar dudas en pleno arranque de febrero: muchas empresas y gestorías no saben qué baremos de cotización deben aplicar al preparar las nóminas del mes. La situación llega en un momento delicado, porque algunas nóminas de febrero se elaboran en los primeros días del mes y el texto derogado también incluía las subidas de cotizaciones previstas para 2026.
Qué subidas de cotizaciones para 2026 se quedan bloqueadas tras la derogación
La caída del decreto ómnibus, que también recogía la subida de las pensiones contributivas del 2,7%, ha dejado sin efecto, por ahora, varios incrementos ligados a la cotización. ¿El resultado? Un escenario de incertidumbre que impacta de lleno en la gestión de nóminas. En concreto, el decreto contemplaba estos tres cambios:
- Subida del mecanismo de equidad intergeneracional al 0,9%.
- Aumento de la base máxima de cotización un 3,9% hasta 5.101,2 euros mensuales (61.214 euros al año).
- Incremento de la cuota de solidaridad, entre el 1,15% y el 1,45%, aplicable a salarios por encima de la base máxima.
Tras esta lista, la pregunta es inevitable: ¿se cotiza con los nuevos criterios o se vuelve a los anteriores mientras no haya una norma que los reactive?
Cómo afecta la inseguridad jurídica a las nóminas de febrero y recursos humanos
Expertos, juristas, empresarios y sindicatos consultados por EXPANSIÓN coinciden en que el escenario es de inseguridad jurídica, y piden al Gobierno de España que apruebe cuanto antes un decreto separado con las medidas de Seguridad Social para superar el trámite parlamentario y despejar dudas.
Además, se pone una fecha sobre la mesa: para Lorenzo Amor, presidente de ATA y vicepresidente de CEOE, el problema debería resolverse antes del 15 de febrero, cuando se empieza a gestionar la mayoría de las nóminas. Si no, se multiplica el riesgo de ajustes posteriores y de rehacer cálculos con prisas. Vamos, un lío.
Qué ocurre si febrero se calcula con los baremos de 2025 por falta de norma
El texto plantea un escenario “puente” si la solución no llega a tiempo: mientras que las nóminas de enero ya se abonaron con los nuevos criterios, las de febrero podrían tener que elaborarse con los parámetros vigentes en 2025. Esto puede obligar a regularizaciones si finalmente se aprueban las subidas de 2026 cerca de la confección de nóminas, duplicando trabajo en gestorías y departamentos de personal. La comparativa que se maneja es la siguiente:
| Concepto | Criterio previsto para 2026 (decreto derogado) | Criterio a aplicar si se vuelve a 2025 |
|---|---|---|
| Mecanismo de equidad intergeneracional | 0,9% | 0,8% |
| Base máxima de cotización | 5.101,2 euros/mes (61.214 euros/año) | 4.909,50 euros/mes |
| Cuota de solidaridad (sobre exceso de base máxima) | 1,15% a 1,45% | 0,92% a 1,17% |
Después de esta tabla, el temor es claro: que se liquide febrero con un criterio y, poco después, toque corregirlo con otro.
Tarifa de primas y salario mínimo interprofesional también elevan la confusión
Otro foco de incertidumbre está en la llamada tarifa de primas, una cotización exclusivamente empresarial vinculada a la actividad de cada empresa. Según explica Francisco José Carramolino, socio de outsourcing y compliance de KPMG Abogados, el real decreto ley no convalidado incluía una actualización de tipos y actividades. Al decaer, volverían a aplicarse los tipos y actividades de la norma anterior, lo que puede obligar a modificar contribuciones sociales ya calculadas.
Y atención a otro efecto colateral: la prórroga del salario mínimo interprofesional que se había incorporado para dar “colchón” hasta aprobar la nueva cuantía de 2026, situada en 1.221 euros al mes. Tras la derogación, la vicepresidenta Yolanda Díaz ha emitido una instrucción a la Inspección de Trabajo para asegurar que ningún contrato se firme por debajo del salario mínimo, y se señala que un criterio interpretativo de la Dirección General de Trabajo aplicado en 2025 podría entenderse también válido ahora.







