Las becas de 750 euros valoran por igual la trayectoria y la situación económica familiar. La primera solicitud se presenta sin adjuntar documentos.
La Fundación Miguel García Sánchez ha presentado diez becas de 750 euros para jóvenes de familias vinculadas a Grupo La Caña. El programa, difundido el 3 de noviembre de 2026, admite solicitudes desde noviembre hasta febrero de 2027. Las bases de la edición 2026–2027 reservan estas ayudas a estudiantes y deportistas que cumplan el vínculo familiar exigido. La situación socioeconómica pesa un 40% en la valoración, exactamente lo mismo que los méritos y la trayectoria.
Quién puede solicitar las becas de 750 euros
Pueden participar hijos y otros familiares de agricultores integrados en Grupo La Caña o de personas que trabajen en sus empresas. Deben cursar estudios oficiales o practicar deporte con acreditación de una federación o un club. También necesitan justificar resultados del último curso o temporada. Para las familias que comparan becas para estudiar, este parentesco es el primer filtro que deben comprobar. La convocatoria no es una ayuda general para cualquier estudiante de Granada ni para toda persona empleada en agricultura.
Las diez concesiones suman una dotación de 7.500 euros, resultado de multiplicar el número de becas por su importe individual. Los 750 euros corresponden a cada ayuda de esta edición; no se anuncian como una mensualidad. Las personas menores de edad participan mediante su padre, madre o representante legal. La previsión es resolver en mayo de 2027 y entregar las becas en julio. Ese calendario permite distinguir el momento de solicitar de la fecha prevista para recibir el apoyo económico.
Las notas y los resultados deportivos comparten peso con la economía familiar
El comité destina un 40% de la puntuación al mérito y la trayectoria, otro 40% a las circunstancias socioeconómicas y un 20% a los valores. El expediente más alto, por tanto, no decide por sí solo la selección. Los dos primeros apartados concentran conjuntamente el 80% de la valoración. La comparación resulta útil al preparar la candidatura: explicar una evolución académica o deportiva y describir la situación familiar son partes distintas. La documentación debe respaldar lo declarado cuando la Fundación la solicite.
El formulario educativo pide los estudios actuales, el centro y la nota media del último curso terminado. Incluye un espacio opcional para reconocimientos y actividades relevantes. Además, solicita explicar los objetivos académicos y qué significa continuar estudiando. Preparar esas respuestas exige diferenciar las calificaciones ya obtenidas de los planes futuros. Un reconocimiento puede indicarse con su nombre y fecha; los objetivos pueden vincularse a los estudios que se cursan. Así se evita presentar una descripción genérica que deje sin concretar la trayectoria que se valora.
Los formularios separan la información académica de la deportiva
La solicitud deportiva pregunta qué disciplina se practica, el club o entidad, la categoría actual y los resultados relevantes de la última temporada. También ofrece espacio para otros méritos y competiciones. Solicita explicar los objetivos deportivos y la importancia de continuar esa trayectoria. No basta, por tanto, con indicar afición a un deporte: el formulario busca una actividad identificable y resultados que puedan contrastarse. Antes de cumplimentarlo, conviene ordenar fechas, categorías y pruebas para que los datos coincidan con la acreditación que pueda emitir el club o la federación.
Ambos formularios incluyen un bloque familiar con el nombre del pariente vinculado, la relación, la empresa y el código de trabajador o agricultor asociado. También preguntan cuántas personas forman la unidad familiar. Las circunstancias económicas pueden explicarse en un apartado opcional, que advierte contra incluir datos especialmente protegidos innecesarios. El impreso recoge además que los familiares deben conocer el uso de su información para comprobar la vinculación. Reunir estos datos previamente facilita completar la solicitud sin confundir a la persona candidata con el familiar que acredita el acceso.
La primera inscripción no exige adjuntar documentos
En la primera fase se cumplimenta el formulario y la Fundación contacta después para pedir justificantes. Los datos identificativos y de contacto deben corresponder a quien solicita la ayuda; para menores existe un bloque específico de representación. Las comunicaciones de esas candidaturas se dirigen al representante legal. La ausencia inicial de archivos no elimina la comprobación posterior de lo declarado. Conviene tener localizados el expediente académico o la acreditación deportiva. También hay que verificar que el correo y el teléfono escritos permiten recibir los requerimientos.
Las casillas opcionales de imagen, voz y comunicaciones electrónicas no influyen en la valoración, según los formularios. Es posible distinguirlas de las declaraciones necesarias para tramitar la candidatura y de la autorización del representante cuando corresponda. Las bases originales fijan el periodo por meses, sin concretar un día y una hora de cierre. La página de inscripciones reúne los accesos a ambas modalidades y permite revisar esa información antes de enviar.