Los nuevos mileuristas ganan 1.500 euros y pueden gastar más de la mitad de su sueldo solo en vivienda

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Fecha de publicación: 27 de octubre de 2026
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Mujer caminando frente a una inmobiliaria con anuncios de pisos alquilados y vendidos, reflejo de las dificultades de acceso a la vivienda.

El debate sobre los nuevos mileuristas vuelve a centrarse en la vivienda. Los datos del INE permiten separar salario bruto, renta disponible y gasto familiar.

Cobrar 1.500 euros netos mensuales no garantiza el mismo margen económico a todos los trabajadores. El reportaje publicado por El País el 24 de octubre de 2026 recupera esa discusión mediante el término milquini. Un cálculo ilustrativo permite concretarla: con un alquiler de 800 euros, quedarían 700 para los demás gastos. La vivienda absorbería el 53,3% del sueldo. No es una media nacional, sino un ejemplo para explicar por qué importa tanto la distribución del presupuesto.

Los nuevos mileuristas no son una categoría oficial del INE

La expresión describe periodísticamente a quienes ingresan alrededor de 1.500 euros y encuentran dificultades para sostener sus gastos. No identifica una categoría contractual ni determina automáticamente que una persona esté en situación de pobreza. El resultado depende del hogar, sus ingresos y sus necesidades. Vivir solo, compartir vivienda o tener personas a cargo modifica el presupuesto. También cambia la comparación cuando existen otras rentas. Por tanto, el salario mensual aislado ofrece una imagen incompleta de la capacidad económica.

El INE situó el salario mediano bruto de 2024 en 2.001,40 euros mensuales, según la publicación del 14 de noviembre de 2025. La mitad de los asalariados quedó por debajo y la otra mitad por encima. El salario medio bruto, en cambio, alcanzó 2.385,60 euros. La diferencia entre ambos indicadores asciende a 384,20 euros mensuales. Esa cifra no puede equipararse directamente con 1.500 euros netos. Las retenciones, las cotizaciones y la distribución de pagas modifican lo recibido. La diferencia entre bruto y neto resulta esencial para comparar sueldos y gasto en vivienda sin atribuir al INE equivalencias universales.

El alquiler cambia por completo cuánto queda disponible

El ejemplo de 800 euros de alquiler y 1.500 de ingresos deja 700 euros antes de suministros, alimentación, transporte y otros gastos. Si la renta fuera de 600 euros, quedarían 900. La diferencia son 200 euros mensuales, equivalentes a 2.400 durante doce meses. En el primer caso, la vivienda consume el 53,3% del sueldo; en el segundo, el 40%. Son operaciones ilustrativas, no precios representativos de una ciudad ni resultados de una encuesta.

También hay que considerar las pagas extraordinarias. Cobrar 1.500 euros en doce mensualidades suma 18.000 euros anuales; recibirlos en catorce suma 21.000. La diferencia alcanza 3.000 euros, aunque el ingreso de un mes ordinario parezca igual. Por eso, comparar dos nóminas exige comprobar el total anual y la periodicidad. Las dificultades para encontrar vivienda pueden obligar además a compartir gastos o aumentar desplazamientos. Esas circunstancias no aparecen completas en una comparación basada únicamente en el sueldo anunciado.

Los hogares con menos gasto concentran su presupuesto en necesidades básicas

La Encuesta de Presupuestos Familiares de 2025, publicada por el INE el 25 de junio de 2026, muestra esa desigual distribución. Los hogares del grupo con menor gasto dedicaron el 61,5% a vivienda, suministros y alimentación. El porcentaje describe el presupuesto de ese grupo estadístico, no el de todos los trabajadores con 1.500 euros. Aun así, ayuda a explicar por qué encarecer necesidades básicas reduce más el margen de determinados hogares. No todos pueden compensarlo recortando partidas prescindibles.

El gasto medio anual por persona alcanzó 14.066 euros, mientras que por hogar se situó en 35.101 euros. Dividir la primera cantidad entre doce da unos 1.172 euros mensuales. Esa operación sirve para dimensionar la cifra anual, pero no fija un salario mínimo para vivir solo. La encuesta mide gastos y utiliza conceptos estadísticos que no equivalen a una factura individual. Tampoco demuestra que quien cobra 1.500 euros pueda ahorrar automáticamente la diferencia entre ambas cantidades.

La inflación reciente aporta otra referencia para el salario

El IPC de septiembre de 2026 aumentó un 4,9% interanual, según el dato definitivo publicado el 14 de octubre. Si una cesta hipotética de 1.500 euros subiera exactamente ese porcentaje, pasaría a costar 1.573,50 euros. Harían falta 73,50 euros adicionales para comprar lo mismo. Este cálculo no significa que todos los gastos personales hayan aumentado por igual. Cada hogar combina productos y servicios de forma distinta, y algunos precios pueden evolucionar por encima o por debajo del índice.

Para comprobar la capacidad de compra resulta más útil reunir ingresos netos anuales y gastos reales que adoptar una etiqueta salarial. Después pueden separarse costes fijos, variables y desembolsos excepcionales. Una subida nominal tampoco implica necesariamente una mejora equivalente del poder adquisitivo. La comparación requiere un periodo común y cantidades homogéneas. Los datos originales están disponibles en las publicaciones del INE sobre salarios de 2024, presupuestos familiares de 2025 e IPC de septiembre de 2026.

Redacción Infoemplea2

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