El Ayuntamiento, gobernado por Izquierda Unida, limita el uso del móvil, auriculares y música entre el personal que atiende al público, mientras CSIF denuncia que se obliga a los empleados a utilizar su teléfono particular para trabajar.
El Ayuntamiento de Mieres (Asturias) ha enviado una circular interna a sus empleados municipales en la que fija nuevas normas de conducta durante la jornada laboral. El documento, remitido el pasado 2 de enero por el concejal de Recursos Humanos, Francisco Javier García, incluye la prohibición de “cantar o tararear”, escuchar música y usar el teléfono móvil fuera de los descansos.
Normas del Ayuntamiento de Mieres que prohíben cantar tararear y usar móvil
La circular señala que estas medidas buscan “garantizar la excelencia en el servicio y mantener un entorno de trabajo profesional, saludable y respetuoso”. Para ello, establece que los dispositivos móviles deberán permanecer guardados y en modo silencio, y solo podrán utilizarse en los tiempos de descanso establecidos.
Además, se fija la prohibición de auriculares para asegurar la “atención plena” durante la jornada. El texto añade que, para “preservar un entorno profesional y evitar distracciones, se solicita a todo el personal abstenerse de cantar, tararear o realizar ruidos innecesarios durante toda la jornada laboral que puedan afectar la percepción de seriedad y calidad de nuestro servicio”.
El gobierno local advierte de que el incumplimiento de estas normas afecta a la imagen del Ayuntamiento y que su vulneración será motivo de sanción disciplinaria. Es decir, no se trata de simples recomendaciones, sino de reglas de obligado cumplimiento para el personal afectado.
Críticas del sindicato CSIF por el uso del móvil personal
La reacción sindical no se ha hecho esperar. Desde CSIF han mostrado su indignación por lo que consideran un doble rasero por parte del Ejecutivo de Izquierda Unida. Por un lado, se prohíbe el uso del móvil durante la jornada; por otro, denuncian que se exige a los empleados facilitar su número de teléfono personal para recibir órdenes y notificaciones, incluso invadiendo su tiempo de descanso.
Asimismo, los representantes de los trabajadores critican que se les obligue a instalar aplicaciones de la administración en sus dispositivos particulares. Califican de “inaudito” el veto a la música ambiental, recordando que en muchos centros de trabajo se utiliza precisamente para favorecer la concentración y la relajación.
El choque está servido: mientras el consistorio apela a la profesionalidad, el sindicato pone el foco en los derechos laborales y en la invasión de la vida privada de los empleados.
Trabajadores del Ayuntamiento de Mieres que atienden al público afectados
Ante la polémica, el Ayuntamiento ha matizado el alcance de la circular. Explica que no está dirigida a todo el personal, sino únicamente a quienes trabajan atendiendo al público. Según el consistorio, la decisión se ha tomado tras recibir quejas de los vecinos sobre el trato y la atención en dependencias municipales.
El gobierno local sostiene que “se han establecido unas recomendaciones que son de puro sentido común, como limitar el uso del móvil o la música porque no es normal que trabajadores que tienen que atender a los vecinos están más pendientes del móvil o con auriculares puestos para escuchar música que a las demandas o peticiones que les hacen los vecinos”.
La discusión de fondo va más allá de cantar o no en la oficina. Plantea hasta qué punto puede un ayuntamiento regular el comportamiento de sus empleados para proteger la imagen institucional sin invadir su vida personal. Y ahí, desde luego, la última palabra no parece estar dicha.







