El profesional explica la brecha entre lo que piden algunos aspirantes y lo que puede asumir un pequeño autónomo en una obra. Para él, si no hay autonomía de encargado, el límite salarial está claro.
Encontrar mano de obra dispuesta a hacer las tareas básicas del oficio se está volviendo complicado en el sector de las reformas. Senen, un pintor cubano asentado en Madrid, lo ha contado después de recibir en su publicación un comentario contundente: “por 80 euros no se levanta ni de la cama”. A partir de ahí, el profesional desglosa cifras y defiende que el sueldo debe ir ligado a la responsabilidad real de cada perfil.
El debate de los 80 euros al día vuelve al sector reformas
Senen sitúa el foco en la distancia entre expectativas salariales y la capacidad de pago de quienes trabajan por cuenta propia en obras pequeñas. Según su experiencia, hay aspirantes que rechazan ofertas por considerarlas insuficientes, incluso cuando se trata de un puesto de apoyo. ¿El problema? Que no siempre encaja lo que se pide con lo que la obra puede sostener.
En ese contexto, el pintor sostiene que el sueldo de un peón tiene un tope de 80 euros diarios si no tiene autonomía de encargado. Y lo resume con una frase directa: a “un ayudante no se le puede pagar más de 70 u 80 euros al día”.
Cómo calcula un autónomo el coste real de un ayudante en obra
Para justificar ese límite, Senen baja la discusión a números. Explica que “20 días a 80 euros son 1.600 más los gastos” y remata con una pregunta retórica que, para él, marca el punto de inflexión: “¿Cuánto tengo que gastar por ti?”. Con ese planteamiento, insiste en que la inversión en un peón o ayudante tiene un tope si se quiere mantener la viabilidad de la obra.
Y claro, cuando alguien parte de la idea de que por 80 euros “no se levanta ni de la cama”, la cuenta deja otra pregunta en el aire: si además hay gastos, ¿hasta dónde puede estirarse el presupuesto sin que el trabajo deje de ser rentable?
Diferencias entre ayudante y encargado que cambian sueldo y responsabilidades
Uno de los matices que Senen considera clave es distinguir entre quien necesita supervisión y quien puede resolver por sí mismo. Para él, la remuneración debe ir ligada a esa autonomía. De hecho, lo plantea así: si “lo dejas solo trabajando y haciendo todo lo que haces tú”, entonces “ya tienes que contratarlo bien”.
Pero en ese punto, aclara que el estatus cambia: “ya es el encargado de la obra, no es un oficial” y, por tanto, “el sueldo sería distinto”. Es decir, el debate no es solo cuánto se paga, sino a qué perfil se está contratando realmente. Para visualizar su criterio, esta es la distinción que expone:
| Perfil en la obra | Autonomía según el planteamiento de Senen | Referencia salarial que menciona |
|---|---|---|
| Peón sin autonomía de encargado | Requiere supervisión y guía | Tope de 80 euros diarios |
| Ayudante | Apoya en tareas básicas del oficio | “70 u 80 euros al día” como límite |
| Encargado de la obra | Se le deja solo y resuelve | Indica que “el sueldo sería distinto” |
Senen concluye defendiendo que su oferta es justa dentro del mercado actual, pese a la dureza del trabajo. Lo dice sin rodeos: “70, 80 está bien, mi hermano”. Y remata con su visión del contexto: “aquí por lo menos en Madrid, en España, está bien”.







