La filial de Rockstar en Edimburgo lidia con protestas y críticas por el despido de 34 trabajadores en octubre, una decisión que los afectados vinculan a su intento de organizar un sindicato mientras la compañía se prepara para generar “miles de millones” con Grand Theft Auto VI.
El conflicto enfrenta la versión oficial de la empresa (que habla de mala conducta y filtración de información confidencial de GTA VI) con la de los exempleados, que sostienen que los despidos llegaron como represalia por su actividad sindical. En este contexto, los desarrolladores reclaman que se tenga en cuenta el “coste humano” de la maniobra de Rockstar, filial de Take-Two.
Las protestas, acompañadas por carteles con mensajes como “los sindicatos no se rompen”, se concentran en la sede de Edimburgo, donde los exempleados denuncian despidos injustos y condiciones laborales perjudiciales de cara al lanzamiento de GTA VI. A su juicio, la situación actual refleja problemas más profundos dentro del estudio a medida que aumenta la presión por el próximo gran juego.
Rockstar, GTA 6 y el choque entre beneficios millonarios y coste humano en los despidos
¿Es solo un problema de 34 despidos puntuales? La respuesta es no, según los manifestantes, que vinculan el conflicto a un modelo de negocio que prioriza el beneficio sobre las condiciones laborales. Los afectados describen a Rockstar como “una gigantesca corporación internacional, una máquina que crea miles de millones en valor para sus accionistas extranjeros en una industria plagada de explotación laboral, prácticas desleales y condiciones de trabajo irrazonables”.
Además, acusan a la empresa de beneficiarse de “cientos de millones en exenciones fiscales diseñadas para promover los valores británicos”, mientras se prescinde de trabajadores que intentan organizarse. En este sentido, subrayan la contradicción entre el potencial económico de GTA VI y la situación de quienes han contribuido a su desarrollo.
Los exempleados recuerdan que “Grand Theft Auto VI generará miles de millones, de eso no hay duda. Los inversores se volverán ricos, se harán fortunas, pero quiero que la gente piense en el coste humano. La gente quemada, las carreras truncadas, las vidas destrozadas”. No es precisamente un mensaje suave.
La situación laboral en Rockstar Edimburgo según los 34 despedidos y sus planes de vida
Uno de los afectados, con cuatro años en el departamento de QA de Rockstar, relata que “al principio, tenía miedo, me daba reparo unirme. Como muchos de mis compañeros de QA, siempre sentí que era un poco más prescindible y menos cualificado que los trabajadores de otros departamentos”. Temía que, al sindicarse, se convirtiera en un blanco fácil, algo que considera que nadie debería sentir en su entorno laboral.
¿Qué se ha roto realmente con estos despidos? La respuesta es simple: proyectos de vida completos. El grupo explica que “los 34 a los que nos afectó esto no somos diferentes. Teníamos planes que dependían de mantener nuestro empleo en Rockstar”, incluyendo estabilidad financiera, el mantenimiento de familias e hijos, planes de salud y la posibilidad de seguir residiendo en el país que consideran su hogar.
Entre las consecuencias que describen los afectados destacan:
- Pérdida de la estabilidad financiera ligada al empleo en Rockstar.
- Dificultades para mantener a sus familias e hijos tras los despidos.
- Ruptura de la cobertura y planes de salud en los que se apoyaban.
- Riesgo de deportación para quienes dependen del trabajo para residir en el país.
- Despido de un trabajador mientras estaba de baja por paternidad, nueve días después del nacimiento de su segundo hijo.
Uno de ellos resume que este es “el coste humano de esta decisión, el coste humano que no se tomó en cuenta cuando la decisión se tomó de forma descarada e imprudente, porque no era un número cuantificable en una hoja de cálculo”.
Clima interno, cartas de apoyo y presión sindical para la readmisión en Rockstar
La situación interna en Rockstar también ha cambiado. Un desarrollador no afectado por la ola de despidos afirma que el equipo trabaja “con miedo” y que la moral está por los suelos. En paralelo, los exempleados continúan protestando en Edimburgo y colaboran con el sindicato IWGB para lograr su readmisión.
Más de 200 empleados han firmado una carta en la que apoyan que los despedidos regresen a sus puestos. De este modo, el conflicto no solo pone el foco en los despidos, sino en la necesidad (según los participantes en las protestas) de establecer medidas que protejan a los trabajadores en una industria donde el éxito de un gran lanzamiento como GTA VI convive, de forma incómoda, con el debate sobre el “coste humano” de las decisiones empresariales.







