Sofía llegó sola a España hace casi 20 años, dejó a su hijo de cuatro años en Honduras y empezó limpiando casas. Hoy, junto a Fanny, que trabajó como interna y en el sector sociosanitario, es empresaria en Madrid con un negocio que refleja el sacrificio de millones de personas migrantes.
En España viven alrededor de 9,4 millones de personas nacidas en el extranjero. Muchas sostienen sectores como la hostelería, la construcción y el servicio doméstico, trabajos con incorporación rápida pero con sueldos bajos y horarios duros. En ese contexto se enmarca la historia de estas dos mujeres, que pasaron del empleo del hogar a levantar su propia tienda.
El sacrificio de Sofía al dejar a su hijo en Honduras para limpiar casas en España
Jenny, a quien llaman Sofía de cariño, llegó a España totalmente sola, con la idea clara de construir un futuro para ella y para su hijo. Para hacerlo, tuvo que tomar una decisión que describe como la más dura de su vida: dejar a su pequeño de cuatro años en Honduras. Reconoce que «Fue lo más difícil de hacer».
Como puerta de entrada, comenzó en lo que para muchas mujeres migrantes es el primer escalón laboral: «Empecé limpiando casas, después oficinas… Dejé a mi hijo para sacarlo adelante y darle otro futuro», contaba al canal de YouTube Historias de Migrantes. ¿Quién no se ha preguntado alguna vez qué estaría dispuesto a dejar atrás por sus hijos?
Con el tiempo, su nombre empezó a sonar en la comunidad por algo bien distinto a la limpieza: la venta de tartas. Poco a poco, esa habilidad casera se convirtió en una oportunidad. Lo que empezó como un extra se transformó en una puerta al emprendimiento y en el germen del negocio que hoy comparte con su socia.
Fanny pasó de trabajar de interna a abrir negocio propio en Madrid junto a Sofía
La historia de Fanny sigue un camino paralelo. Llegó a España hace 10 años con una niña de tres meses. Aunque su madre ya estaba aquí, necesitó recurrir a préstamos para salir adelante. Durante cuatro años trabajó de interna, uno de los empleos más exigentes para muchas mujeres migrantes.
Después se formó con un curso sociosanitario y estuvo varios años en una empresa del Ayuntamiento. Más tarde llegó la posibilidad de cambiar de rumbo. Ella misma recuerda que «Soy una persona creyente y le dije al Señor que no me dejara volver al trabajo que tenía antes. No tenía todo el dinero, la verdad que mi familia me apoyó un montón».
Sofía y Fanny se conocían desde hacía tiempo. Cuando surgió la idea de montar un negocio juntas en Madrid, Sofía lo tuvo claro: «Me pareció buena idea. Fanny y yo nos conocíamos desde hace mucho tiempo». No es poca cosa pasar de encadenar trabajos duros a apostar por un proyecto propio.
Para entender mejor su evolución laboral, se puede resumir su trayectoria en una tabla:
| Nombre | Primeros trabajos en España | Situación actual |
| Sofía | Limpieza de casas y oficinas, venta de tartas en su comunidad | Empresaria con negocio en Madrid junto a Fanny |
| Fanny | Cuatro años de interna, curso sociosanitario y empresa municipal | Empresaria y socia del mismo negocio en Madrid |
Detrás de cada fila hay años de trabajo en empleos de cuidados y servicio doméstico, que para muchas personas son solo un punto de partida. En su caso, se convirtieron en el trampolín hacia su propia empresa.
Tienda de productos latinoamericanos que da servicios y oportunidades en un mercado laboral precario
La tienda que han levantado Sofía y Fanny es mucho más que un comercio de barrio. No solo venden, también conectan a la comunidad migrante con sus raíces y facilitan servicios muy prácticos para el día a día. Entre lo que ofrecen se encuentran:
- Productos latinoamericanos de alimentación, calzado, bisutería, servicio de paquetería y agencia de viajes
Gracias a esta combinación, su negocio se ha convertido en un punto de encuentro para quienes buscan sabores de su país, necesitan enviar paquetes o contratar un viaje. ¿Cuántas personas sueñan con dar un salto similar y dejar atrás una cadena de trabajos temporales, horarios imposibles y sueldos ajustados?
En un mercado laboral donde muchos jóvenes, españoles y migrantes, encadenan precariedad, Sofía y Fanny han logrado algo que se suele ver lejano: pasar de limpiar casas a convertirse en empresarias. Su historia recuerda que detrás de las cifras de población extranjera hay vidas reales, decisiones dolorosas y proyectos que nacen, literalmente, a base de sacrificio.







