El trabajo doméstico en España sostiene buena parte del sistema de cuidados. Según los datos aportados, alrededor del 45 % de las personas empleadas en este ámbito son migrantes y más del 95 % son mujeres. Entre ellas está Melissa Sánchez, una hondureña que llegó hace más de una década y que hoy combina dos empleos como limpiadora.
Melissa trabaja como limpiadora en España tras estudiar marketing en Honduras
“Estoy aquí desde junio de 2014 y estoy muy contenta”, cuenta Melissa. Su decisión de salir de Honduras estuvo marcada por la necesidad de ayudar a su familia, ya que, según explica, en su país había pocas oportunidades.
Antes de viajar a España, había empezado a estudiar mercadotecnia, es decir, marketing. Sin embargo, no terminó la carrera y reconoce que a veces se arrepiente. “Igualmente aquí no funcionan mucho los títulos de allí”, afirma con sinceridad.
¿Y cómo ha sido su camino laboral? Desde su llegada, su vida profesional ha estado ligada al servicio de limpieza en hogares. Melissa explica que este trabajo no consiste solo en limpiar, sino que también incluye otras tareas del día a día. Dicho claro, hay que hacer de todo un poco.
Estas son algunas de las funciones que realiza en una casa:
- Limpieza del hogar.
- Plancha y cocina.
- Preparación de comidas especiales cuando es necesario.
“Soy como una ama de casa aquí”, resume. Al principio trabajó como interna, pero cuando consiguió los papeles a los tres años pasó a trabajar por horas en una vivienda. Además, también tiene otro empleo limpiando en una oficina.
Los sueldos y horarios que permiten a Melissa organizar su vida diaria
Actualmente, Melissa trabaja de lunes a viernes y suma unas siete horas al día entre los dos empleos. Esta organización le ha permitido ganar estabilidad y dedicar más tiempo a su hija, una de sus prioridades.
Su situación económica también ha mejorado con el paso del tiempo:
| Trabajo | Sueldo aproximado |
|---|---|
| Limpieza en casa particular | 700 euros |
| Limpieza en oficina | 760 euros |
| Total mensual | Entre 1.400 y 1.500 euros |
Antes cobraba 500 euros por limpiar cuatro horas en la casa, pero ahora percibe 700 euros por ese empleo. A esa cantidad se suma el salario de la oficina, de unos 760 euros.
Los vínculos personales son clave para muchas trabajadoras migrantes
Para Melissa, el trabajo también ha traído relaciones importantes. Cuenta que la familia de la casa donde trabaja es “maravillosa” y que mantiene una relación muy cercana con los niños. “Les quiero, les tengo muchísimo cariño y ya forman parte de nuestra familia”, explica emocionada.
Pero no todo ha sido fácil. “Llegar a España no es como lo pintan”, advierte. También señala que algunas personas pueden estar expuestas a malos tratos si no encuentran buenas familias o empleadores. “Yo se de personas que han sido maltratadas psicológicamente”, asegura.
Su historia refleja la realidad de muchas mujeres migrantes: esfuerzo, adaptación y una búsqueda constante de estabilidad. Porque empezar de cero en otro país, como bien deja ver Melissa, no es nada sencillo.







