La historia de la madre que ahorró durante nueve años y recibió una vivienda hecha con 7,5 toneladas de plástico

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Fecha de publicación: 8 de agosto de 2026 a las 13:03
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Casa de Cindy Mora en Costa Rica construida con bloques de plástico reciclado

La vivienda fue entregada el 26 de mayo de 2018 en Costa Rica. El caso ha reaparecido en 2026, aunque no es una construcción reciente.

La historia de Cindy Mora ha vuelto a circular en medios internacionales entre finales de julio y principios de agosto de 2026. Sin embargo, la vivienda no acaba de construirse. Fue inaugurada el 26 de mayo de 2018 en Lámparas de Alajuelita, Costa Rica. La fecha evita presentar como actual un hecho ocurrido hace ocho años. Mora había ahorrado nueve años para comprar el terreno y no podía financiar la casa donde viviría con su hijo. El proyecto reunió a P&G, Hábitat para la Humanidad, Urbarium y Ekojunto.

La casa fue entregada en 2018 y no es una construcción reciente

Las obras comenzaron el 23 de abril de 2018 y la entrega quedó fijada para el 26 de mayo. La crónica local publicada antes de la inauguración identificó a Cindy Mora Abarca y a su hijo de seis años como beneficiarios. Teletica confirmó la entrega al día siguiente y señaló que ella trabajaba como miscelánea. También informó de los nueve años de ahorro y de la donación de los materiales y la mano de obra.

Otra información contemporánea indicó que el lote estaba vinculado a un préstamo y que Mora buscó un bono de vivienda. Ambas versiones no se excluyen necesariamente, porque el ahorro y la financiación pudieron combinarse para acceder a la parcela. Sí consta que el terreno existía antes del proyecto. La selección valoró la situación socioeconómica familiar y la viabilidad técnica del suelo. “Tener una vivienda ha sido mi sueño durante toda la vida”, declaró Cindy Mora.

Los muros reutilizaron hasta 7,5 toneladas de residuos plásticos

Los muros emplearon bloques modulares Bloqueplas, incorporados mediante el sistema de Ekojunto. Las piezas se encajaban de forma semejante a un juego de construcción, según explicó Andrea Ramírez, representante de Urbarium. El montaje permitía que personas sin especialización completa participaran en determinadas tareas, bajo la organización técnica de la obra. Las fuentes de 2018 situaron el plástico reutilizado entre siete y 7,5 toneladas. Ese peso no significa que toda la vivienda fuera de plástico. La cimentación, la cubierta, las instalaciones, las puertas, las ventanas y los acabados utilizaron soluciones convencionales.

Urbarium atribuyó al sistema resistencia sísmica, aislamiento térmico y acústico, impermeabilidad y facilidad para ampliar la vivienda. Esas características proceden de la entidad ejecutora y no se han localizado ensayos independientes específicos de esta casa. Las crónicas recientes sitúan el número en unos 850 bloques, mientras las publicaciones iniciales se centraron en el peso total. El recuento debe atribuirse a informaciones posteriores, no presentarse como una cifra oficial del anuncio de 2018. El enfoque comparte lógica con otros sistemas con plástico reciclado, aunque cada propuesta exige cálculos, certificaciones y materiales propios.

Las 800 horas corresponden al voluntariado y no a 800 personas

Otro error frecuente consiste en hablar de 800 voluntarios. La República registró más de 800 horas de trabajo voluntario aportadas por colaboradores de P&G. La cifra representa el tiempo acumulado, no el número de personas que participaron. Las fuentes disponibles no detallan el total exacto de voluntarios.

P&G aportó los recursos dentro de su alianza con Hábitat para la Humanidad. Urbarium ejecutó el proyecto en Costa Rica y Ekojunto facilitó el sistema constructivo. Las fuentes consultadas no desglosan el presupuesto completo ni la distribución económica entre las entidades. Sí muestran una colaboración entre empresa, organización social, ejecutor técnico, proveedor y familia beneficiaria.

El proyecto combinó acceso a vivienda y reutilización de residuos

Desde la calle, la casa terminada tenía una apariencia convencional gracias al revestimiento y la pintura. La aportación ambiental permanecía dentro de los muros, donde toneladas de botellas y envases continuaban en uso. El proyecto no demuestra que este sistema sea siempre más barato o adecuado para cualquier terreno. Cada vivienda necesita diseño técnico, cimentación, instalaciones, permisos y cumplimiento de las normas locales.

El caso debe entenderse como un proyecto social y técnico concreto, no como una promoción inmobiliaria reciente. Las fuentes revisadas tampoco acreditan que esta vivienda originara por sí sola un barrio construido con el mismo método. El sistema apareció después en un manual de valores constructivos de Hacienda de Costa Rica, publicado en 2021. El documento describió una solución mixta con bloques de plástico reciclado y machihembrado.

Su inclusión acredita la continuidad técnica del material, pero no una adopción generalizada. Otras viviendas creadas con contenedores siguen una idea semejante de reutilización, aunque emplean métodos distintos. La casa de Cindy Mora continúa siendo un ejemplo documentado de economía circular aplicada a una necesidad habitacional.

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Antonio David Cruz Colmenero

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y con el Máster de Profesorado de Secundaria y Bachillerato. Actualmente, me dedico al periodismo digital, donde cuento con 4 años de experiencia en redacción de contenidos relacionados con empleo, prestaciones/ayudas y trámites de la Seguridad Social y el SEPE.

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