Elena, limpiadora de 56 años con discapacidad, se ve obligada a ir en silla de ruedas para fregar retretes y escaleras con tal de no perder todos sus derechos laborales

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Publicado por Israel Garcia
Fecha de publicación: 16 de febrero de 2026 a las 08:00
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Elena, limpiadora con discapacidad, en silla de ruedas tras ser obligada a reincorporarse al trabajo

Una limpiadora de Pamplona con un 49% de discapacidad, obligada a reincorporarse tras el alta médica, se convierte en el símbolo de la precariedad en un sector feminizado y envejecido. Su historia refleja el miedo a perder todos los derechos laborales.

Elena Escudero lleva más de una década trabajando en la limpieza y depende de una silla de ruedas para salir de casa. A pesar de ello, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) le denegó la incapacidad permanente y le dio el alta médica en julio de 2024, obligándola a volver a su puesto en un colegio de Pamplona o arriesgarse al despido.

Un sector de la limpieza feminizado, precario y con trabajadoras mayores invisibles

En España, más de 500.000 personas trabajan en actividades vinculadas al saneamiento y la limpieza, según la Encuesta de Población Activa del INE. Detrás de esa cifra se esconde un empleo esencial para la economía y la salud pública, pero marcado por jornadas interminables, falta de descansos, inseguridad laboral, alta rotación y salarios bajos.

El 80% del personal de limpieza son mujeres y muchas superan los 45 años, de acuerdo con datos de CCOO y del Ministerio de Trabajo. La mayoría no llegó a este empleo por vocación, sino por necesidad. ¿Quién sostiene entonces los colegios, hospitales y oficinas impecables cada día? Precisamente mujeres como Elena, a las que casi nadie ve. En su caso, la reincorporación implicaba asumir tareas muy exigentes físicamente, pese a desplazarse en silla de ruedas. Solo el primer día debía realizar trabajos como los siguientes:

  • Limpiar 16 retretes, fregar escaleras, pasar la mopa por pasillos y aulas y empujar un carro con cubos de agua de 15 litros, todo ello en una jornada de cuatro horas.

Para cualquiera sería un esfuerzo enorme; para una persona con graves limitaciones de movilidad, la cosa se complica todavía más. Elena, diagnosticada con síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y un trastorno funcional del movimiento de las piernas, relató que depende de una silla de ruedas en la calle y de un andador en casa.

Alta médica del INSS, incapacidad permanente denegada y miedo a perder derechos

“Soy totalmente dependiente y, si no fuera por mi marido, estaría en una residencia”, explicó ante las cámaras de televisión. A pesar de tener un 49% de discapacidad reconocida, la Seguridad Social le denegó la incapacidad permanente. El INSS decidió darle el alta en julio de 2024, obligándola a volver a su puesto de limpiadora en el colegio.

“Si no voy, me echan”, llegó a decir. El temor era claro: “Si no vas, te echan y pierdes todos tus derechos. Entonces, ¿qué haces?”. El simple hecho de imaginarse sola en el centro educativo, enfrentándose a retretes, escaleras y cubos de 15 litros desde la silla de ruedas, la dejó “aterrorizada”. Tras una reunión tensa con la empresa adjudicataria del servicio, decidió acogerse a una excedencia forzosa. Su caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra las altas médicas forzosas en personas con grandes limitaciones físicas.

Una franja gris legal que deja a las personas sin protección

El abogado Jagoa Luengas advirtió que lo ocurrido con Elena no es un caso aislado. Señaló que la empresa puede interpretar que hay una bajada de rendimiento y llegar a despedir a la trabajadora, algo que considera muy peligroso. La ley, explicó, no siempre protege a quienes se encuentran en esa franja gris: personas que no están lo suficientemente enfermas para una incapacidad, pero tampoco lo bastante sanas para seguir trabajando con normalidad.

La realidad es que este tipo de situaciones continúan repitiéndose. En redes sociales, decenas de trabajadoras de la limpieza denuncian estar viviendo circunstancias parecidas, entre el miedo a perder el empleo y la imposibilidad física de soportar el ritmo exigido. ¿Qué opción real les queda cuando el alta médica choca de frente con su cuerpo y su día a día? Para entender mejor el contexto, estos son algunos datos clave del caso de Elena y del sector de la limpieza:

DatoValor
Personas empleadas en limpieza en EspañaMás de 500.000
Porcentaje de mujeres en el sector de limpieza80%
Edad habitual de muchas trabajadorasMás de 45 años
Discapacidad reconocida a Elena49%
Carga asignada en su primer día de reincorporación16 retretes y cubos de 15 litros

La historia de Elena no solo habla de una trabajadora aterrorizada ante la pérdida de derechos, sino de todo un sector feminizado, envejecido y precarizado que sostiene espacios limpios mientras lucha para que, al menos, se le mire y se le escuche.

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Israel Garcia

Redactor de noticias con más de 10 años de experiencia en distintos medios, especializado en sentencias laborales, contenidos virales y de interés humano, así como en prestaciones del Estado (pensiones, ayudas y subsidios). Me dedico a investigar y explicar la actualidad con un enfoque claro y cercano, para que la información que recibes sea útil, comprensible y siempre al día.

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