La Dirección General de Tráfico recuerda que esta señalización debe hacerse con antelación suficiente y de forma clara. Activar el intermitente cuando la maniobra ya ha empezado, no mantenerlo hasta terminarla o dejarlo puesto después puede provocar confusión y derivar en una multa.
Qué dice la norma sobre el uso del intermitente
La obligación legal está recogida en el Reglamento General de Circulación. El conductor debe advertir sus maniobras con señales ópticas cuando vaya a desplazarse lateralmente, cambiar de dirección, adelantar, incorporarse a la vía, parar o estacionar.
En la práctica, esto significa que el intermitente debe ponerse antes de iniciar la maniobra, no durante ni después. Además, debe mantenerse el tiempo necesario para que los demás conductores, ciclistas o peatones entiendan la intención del vehículo.
La regla RSM de la DGT: retrovisor, señalizar y maniobra
La DGT resume el uso correcto del intermitente con la regla RSM:
- Retrovisor: comprobar antes si la maniobra puede hacerse con seguridad.
- Señalizar: activar el intermitente con antelación.
- Maniobra: realizar el movimiento solo cuando no exista riesgo.
Esta regla no sustituye a la norma legal, sino que ayuda a aplicarla correctamente. El intermitente avisa de la intención del conductor, pero no le da prioridad automática para cambiar de carril, girar o adelantar.
Multas por no usar el intermitente o señalizar mal
No señalizar una maniobra puede considerarse una infracción de tráfico y acabar en sanción económica. La cuantía depende de la conducta concreta y de cómo se califique la infracción.
| Conducta | Posible multa |
|---|---|
| No usar el intermitente al realizar una maniobra obligatoria | Hasta 200 euros |
| Señalizar tarde, de forma incorrecta o no mantener la señal durante la maniobra | Hasta 80 euros |
| Dejar el intermitente activado después de terminar la maniobra | Hasta 80 euros |
Estas sanciones pueden variar según el caso concreto. Por eso, la clave no es solo poner el intermitente, sino hacerlo en el momento adecuado y mantenerlo únicamente mientras dure la maniobra.
Ejemplos prácticos: cuándo hay que poner el intermitente
En un cambio de carril, el conductor debe mirar primero por el retrovisor, comprobar que puede desplazarse con seguridad, activar el intermitente y cambiar de carril solo después.
En una incorporación a una autovía o carretera, debe señalizar antes de entrar en el carril de circulación, manteniendo la señal hasta completar la incorporación.
En un adelantamiento, debe usar el intermitente para indicar tanto la salida del carril como el regreso al carril derecho cuando haya terminado la maniobra.
En una rotonda, debe señalizar la salida con el intermitente derecho antes de abandonar la glorieta. No hacerlo puede confundir a otros conductores que esperan incorporarse.
En un giro o cambio de dirección, el intermitente debe activarse antes de reducir la velocidad o iniciar el giro, siempre con margen suficiente para advertir al resto de usuarios.
El intermitente no da prioridad automática
Una duda frecuente es si poner el intermitente da derecho a realizar la maniobra. La respuesta es no. La señal solo informa de la intención del conductor, pero antes de moverse hay que comprobar que la maniobra puede hacerse sin peligro.
La DGT recuerda una excepción concreta: cuando dos vehículos que circulan por el mismo carril indican su intención de adelantar y el que va detrás aún no ha iniciado la maniobra, tiene preferencia el vehículo que circula delante.
Qué debe recordar el conductor
El intermitente debe usarse siempre que una maniobra pueda afectar al resto de usuarios de la vía. No basta con activarlo: hay que hacerlo antes de iniciar el movimiento, mantenerlo durante la maniobra y apagarlo al terminar.
Usarlo correctamente ayuda a evitar multas, pero también reduce el riesgo de alcances, atropellos y maniobras inesperadas en carretera o ciudad.







