Un hombre de 77 años encontró el ejemplar durante unas obras en su vivienda de Australia. La biblioteca ha recuperado la obra, pero la elevada penalización es solo un cálculo teórico.
Un libro prestado por la Biblioteca de Kiama, en Australia, ha regresado unos 150 años después de salir de sus estanterías. Ross Simmons, de 77 años, lo encontró durante la reforma de una vivienda, oculto dentro de una antigua caja de té empotrada en una chimenea sellada. La devolución se produjo a finales de julio de 2026 y la historia fue difundida posteriormente por el Ayuntamiento de Kiama.
El ejemplar es Antiquities of Athens, una obra publicada en 1858 dedicada a la arquitectura y las antigüedades de la Grecia clásica. El volumen llevaba el número 506 y pertenecía a la colección original de alrededor de 1.000 libros con la que contaba la biblioteca cuando abrió en 1872.
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El libro apareció empotrado en una chimenea durante una reforma
Simmons descubrió el volumen mientras realizaba obras en una antigua vivienda de Kiama. Dentro de una chimenea que llevaba años sellada apareció una caja de té y, en su interior, el libro perdido. El paso del tiempo dejó algunas marcas: el ejemplar presenta daños provocados por el agua después de permanecer durante décadas escondido bajo la chimenea.
El hombre considera posible que el préstamo lo realizara su tatarabuelo, John Simmons, que vivía en aquella casa cuando la biblioteca comenzó a funcionar. También había ejercido como concejal en el municipio. Sin embargo, el propio Ross Simmons reconoce que se trata de una suposición y no existe documentación que permita confirmar quién sacó realmente el libro.
El problema está en los registros. El diario donde la biblioteca anotaba durante la década de 1870 quién retiraba cada obra y cuándo debía devolverla se perdió. Por ese motivo resulta imposible conocer la identidad del último prestatario o la fecha exacta en la que comenzó el retraso.
La multa de 17.100 euros es solamente un cálculo teórico
Una de las peculiaridades mejor conservadas se encuentra en el interior del libro. Allí permanecen impresas las antiguas normas de préstamo de la biblioteca, que fijaban una penalización de tres peniques británicos por cada semana de retraso.
La directora de la biblioteca, Michelle Hudson, calculó que aplicar esa tarifa durante aproximadamente 150 años, teniendo en cuenta la inflación, arrojaría una cantidad cercana a 28.000 dólares australianos. No se trata, por tanto, de una sanción que la institución haya impuesto o esté reclamando a Simmons.
Tomando como referencia el cambio publicado por el Banco Central Europeo el 13 de agosto de 2026, cuando un euro equivalía a 1,6356 dólares australianos, esos 28.000 dólares representarían aproximadamente 17.100 euros.
Las reglas del siglo XIX contenían otras condiciones llamativas. Antes de sacar un nuevo ejemplar había que devolver el anterior y saldar cualquier deuda pendiente. Los hogares donde al menos seis personas supieran leer podían retirar hasta tres libros y tampoco se prestaban ejemplares a quienes acudieran a la biblioteca en estado de embriaguez.
La biblioteca conservará el libro para que no vuelva a desaparecer
El inesperado regreso permitirá incorporar la obra a la colección de historia local de la Biblioteca de Kiama, dedicada a preservar documentos y materiales relacionados con el pasado de la zona. El centro ya ha decidido que el ejemplar no volverá al circuito habitual de préstamos.
La decisión tiene un componente de conservación, pero también cierto sentido del humor. Hudson explicó que no quieren correr el riesgo de tener que esperar otros 150 años para volver a recuperar el libro. Después de más de un siglo escondido tras una chimenea, el volumen número 506 permanecerá esta vez bajo custodia de la biblioteca.







