La pareja de Trelew recorrió 22 países durante ocho meses y ahora quiere visitar las 23 provincias argentinas. Viajan con sus dos perras en un vehículo convertido en vivienda.
Hugo Eguiluz, de 39 años, y Andrea Lormino, de 38, dejaron sus empleos en Trelew y vendieron su casa, el coche y sus pertenencias. Primero recorrieron 22 países durante ocho meses como mochileros. Después regresaron a Argentina y convirtieron una Mercedes-Benz Sprinter de 2006 en su vivienda.
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Vendieron su casa, el coche y todas sus pertenencias en Trelew
Antes del viaje, Andrea trabajaba en un laboratorio de análisis clínicos y Hugo se dedicaba a las ventas. Ambos tenían sueldo y una rutina estable, pero compartían el deseo de conocer otros lugares. Hugo seguía a otros viajeros y estaba convencido de que quería intentarlo. Andrea dudaba por la incertidumbre económica y por la posibilidad de vivir sin una residencia fija. El proceso no fue idéntico para ambos, aunque terminaron apostando por el mismo proyecto.
La decisión terminó siendo total. “Decidimos vender todo lo que teníamos”, relató Hugo. Solo conservaron una caja con recuerdos en Trelew. La experiencia comparte la incertidumbre de quienes deciden dejar un empleo fijo, pero añadió una renuncia mayor. La pareja se desprendió también de la vivienda, el vehículo y casi todos los objetos que había acumulado. El dinero obtenido pasó a convertirse en el presupuesto disponible para comenzar una vida sin fecha de regreso.
Ocho meses como mochileros les permitieron conocer 22 países
El dinero obtenido con las ventas financió ocho meses de viaje por Europa, África y Asia. Recorrieron 22 países y consumieron casi todos sus recursos antes de volver. Según Hugo, habrían continuado si hubieran dispuesto de más dinero. El regreso no significó recuperar la rutina que habían abandonado. Lo utilizaron para preparar otra etapa, esta vez con una casa móvil y un recorrido centrado principalmente en Argentina.
La pareja compró una Mercedes-Benz Sprinter de 2006 y la transformó en un motorhome. El cambio redujo su dependencia de alojamientos y les permitió llevar consigo lo necesario. Su elección se aproxima a otras experiencias de vida nómada, aunque ellos viajan juntos y con sus dos perras. La antigüedad del vehículo tampoco les impide continuar. Hugo reconoce que tiene muchos kilómetros, pero asegura que lo cuidan y avanzan despacio. Esa forma de conducir encaja con un itinerario abierto y sin prisas.
La Sprinter de 2006 se convirtió en vivienda y lugar de trabajo
El vehículo dispone de baño, agua caliente, cocina con horno y una caldera de gasóleo. En ese espacio también viven Lulú y Minnie, que acompañan a la pareja desde hace tres años y medio. La Sprinter les permite detenerse en pequeñas localidades y modificar el recorrido sin seguir un calendario rígido. Buscan pueblos, caminos de ripio y antiguas estaciones ferroviarias alejadas de los circuitos turísticos habituales.
Al volver del viaje internacional, aún conservaban una pequeña cantidad de dinero. Compraron aromatizantes y otros productos para venderlos en los pueblos mientras aprendían a crear contenido. Hugo explicó que querían “crecer con las redes sociales” y generar ingresos mediante sus publicaciones. Según los datos difundidos el 27 de agosto, reunían más de 15.000 seguidores en YouTube y unos 345.000 en Instagram. También realizan vídeos publicitarios y algunas ventas ocasionales. La fuente no detalla cuánto ingresan ni qué parte de sus gastos cubren. El modelo recuerda a cualquier negocio apoyado en Instagram para ganar visibilidad.
Quieren recorrer las 23 provincias sin convertir el viaje en una carrera
Desde su regreso, Hugo y Andrea han recorrido diez provincias argentinas y completaron la Carretera Austral de Chile. Su meta es conocer las 23 provincias, pero no han fijado una fecha. Uno de sus trayectos recientes atravesó la Línea Sur de Río Negro por la Ruta 23. Visitaron localidades, parajes y aldeas, hicieron senderismo hasta el Castillo Blanco y pasaron por Maquinchao. Las paradas importan más que completar rápido el mapa.
Hugo explicó que las vacaciones convencionales suelen conducir directamente al destino, mientras ellos prefieren entrar en los pueblos. La pareja afirma que sus visitas generan interés entre los seguidores y los habitantes de cada localidad. Algunos vecinos les escriben porque descubren lugares de su propia provincia a través de sus vídeos. Ese enfoque da visibilidad a localidades que rara vez aparecen en los itinerarios nacionales. También admiten que mantenerse lejos de familiares y amigos es la parte más difícil. Aun así, no se plantean regresar por ahora a una vida sedentaria.
El proyecto continúa sin fecha límite, como recoge la entrevista original de Diario Río Negro.







