Ser autónomo en España sigue siendo complicado para muchos profesionales. La incertidumbre, los costes y las obligaciones con la Seguridad Social pesan especialmente sobre quienes ingresan menos. De hecho, un autónomo con rendimientos netos cercanos a los 900 euros al mes puede llegar a pagar alrededor de 300 euros de cuota, una cantidad que deja poco margen para cubrir vivienda, alimentación o suministros.
Por qué los autónomos con menos ingresos soportan más presión en España
España cuenta ya con más de 3,4 millones de trabajadores autónomos, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Dentro del colectivo, el peso de las mujeres también sigue creciendo: más de 1,25 millones trabajan por cuenta propia y representan cerca del 37 % del total.
Sin embargo, aunque la afiliación aumenta, el peso de los autónomos dentro del mercado laboral ha bajado hasta situarse por debajo del 16 % de la población ocupada, el porcentaje más bajo registrado hasta ahora.
¿Dónde está el problema? Para muchos, en que las cuotas siguen siendo obligatorias incluso cuando los ingresos son bajos. Y claro, cuando el mes viene flojo, cada euro cuenta.
Cómo funciona el sistema británico para quienes no llegan al mínimo
En Reino Unido, los autónomos con beneficios inferiores a 12.570 libras anuales, unos 14.500 euros, no tienen obligación de pagar el equivalente al IRPF británico. Además, no existe una cuota mensual fija obligatoria como la que deben asumir los autónomos en España.
Estas son algunas diferencias clave entre ambos modelos:
| Aspecto | España | Reino Unido |
|---|---|---|
| Cuota mensual | Obligatoria, incluso con bajos ingresos | No hay cuota fija mensual obligatoria |
| Mínimo sin obligación fiscal | No se indica en la información aportada | 12.570 libras anuales |
| Cotización con ingresos reducidos | Puede suponer una carga elevada | Se pueden reconocer periodos o hacer aportaciones bajas |
| Declaraciones | Trimestrales y pagos periódicos | Declaración anual única, con cambios desde 2026 |
Este sistema permite que muchos pequeños negocios empiecen con menos presión económica y puedan centrarse primero en generar ingresos. En España existen medidas como la tarifa plana o determinadas bonificaciones autonómicas, pero son temporales y tienen fecha de finalización.
Qué diferencias hay en cotización, jubilación y trámites para empezar
Otra diferencia importante está en la cotización para la jubilación. En el sistema británico, quienes tienen ingresos reducidos pueden seguir acumulando derechos sin afrontar cuotas elevadas. En algunos tramos, el Estado reconoce automáticamente esos periodos y, en otros casos, permite aportaciones voluntarias de unas 3,65 libras semanales.
También cambia la burocracia. En España, los autónomos tienen declaraciones trimestrales, pagos periódicos y distintos trámites fiscales. En Reino Unido, la declaración es anual y, desde 2026, el sistema Making Tax Digital obligará a actualizaciones trimestrales solo a quienes facturen más de 50.000 libras al año, unos 57.700 euros.
En resumen, las principales diferencias son:
- Menos presión inicial para quienes no alcanzan ingresos mínimos.
- Sin cuotas mensuales fijas obligatorias en Reino Unido.
- Más facilidad para comenzar actividades con beneficios reducidos.
Por tanto, el contraste vuelve a abrir una pregunta incómoda: ¿debería España adaptar su sistema para no cargar tanto a quienes apenas empiezan o ingresan poco?







