El proyecto también prohíbe el consumo de tabaco y vapeadores a los menores y eleva las sanciones mínimas a 200 euros, aunque todavía debe superar la tramitación parlamentaria.
El Consejo de Ministros ha aprobado el proyecto de ley del tabaco que amplía los espacios libres de humo, equipara los cigarrillos electrónicos al tabaco tradicional y prohíbe fumar a los menores. La norma todavía no está en vigor, ya que será remitida a las Cortes y su aprobación definitiva dependerá de los apoyos que reúna durante la tramitación parlamentaria.
El texto se presenta como la mayor reforma de la normativa estatal contra el tabaquismo desde la ley de 2005. Sanidad articula los cambios en cuatro ámbitos: nuevos espacios sin humo, mayor protección de los menores, regulación de vapeadores y productos relacionados, y prohibición de la publicidad y la promoción.
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Las terrazas, playas y campus universitarios pasarán a ser espacios sin humo
El proyecto prohíbe fumar en las terrazas de bares y restaurantes. La prohibición también alcanzará a las playas marítimas y fluviales, las piscinas de uso colectivo, las instalaciones deportivas y los espectáculos o eventos celebrados al aire libre.
Los campus universitarios quedarán incluidos entre los nuevos espacios sin humo. La restricción se extenderá asimismo a los vehículos comerciales, excepto cuando tengan un uso exclusivamente particular.
El texto crea zonas de protección reforzada alrededor de lugares considerados sensibles. No se podrá fumar ni utilizar cigarrillos electrónicos a menos de 15 metros de centros educativos, sanitarios, sociales, culturales y de investigación, así como de parques infantiles, museos, bibliotecas y recintos similares.
Las bolsas de nicotina quedan fuera de esa limitación concreta de 15 metros porque no generan humo. Esto no las deja al margen de toda la reforma, puesto que su acceso y consumo por menores también quedarán restringidos.
Los menores no podrán fumar y las sanciones partirán de 200 euros
La legislación vigente ya impide vender o suministrar tabaco a menores, pero el nuevo proyecto añade una prohibición expresa de consumo. Tampoco podrán utilizar cigarrillos electrónicos, otros dispositivos relacionados con el tabaco ni bolsas de nicotina.
El régimen sancionador elevará las multas mínimas hasta los 200 euros. Cuando la infracción corresponda a un menor, los progenitores deberán afrontar la sanción económica, aunque esta podrá sustituirse por trabajos a la comunidad en los términos que establezca la norma.
Sanidad justifica el endurecimiento por la evolución del consumo juvenil. La encuesta ESTUDES 2025 sitúa en el 4,3% la proporción de fumadores diarios de entre 14 y 18 años, el dato más bajo desde el inicio de la serie en 1994. Sin embargo, el 15,5% declaró haber consumido tabaco durante el último mes.
La preocupación se concentra especialmente en los productos que pueden ser percibidos como menos perjudiciales. Según la misma encuesta, el 49,5% de las personas de 14 a 18 años ha probado alguna vez un cigarrillo electrónico. El consumo durante el último mes pasó del 14,9% en 2019 al 27,1% en 2025.
Los vapeadores tendrán las mismas restricciones que el tabaco tradicional
La reforma equipara los cigarrillos electrónicos y otros dispositivos al tabaco convencional, con independencia de que contengan nicotina. Esta equivalencia se aplicará a las restricciones de uso, venta y publicidad.
El cambio afecta a productos que actualmente pueden encontrarse en tiendas de conveniencia y bazares debido a la ausencia de una regulación específica. Con la nueva normativa, su comercialización quedará limitada a establecimientos especializados, como los estancos.
Sanidad busca reducir la facilidad de acceso de los adolescentes y evitar que estos dispositivos se conviertan en una vía de entrada a la dependencia de la nicotina. Las prohibiciones previstas para el tabaco también se aplicarán a estos productos en terrazas, playas, campus universitarios y el resto de los espacios incluidos en el proyecto.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha situado la protección de los menores entre las prioridades de la reforma y ha defendido el avance hacia espacios libres de humo. El texto recupera también el Observatorio para la Prevención del Tabaquismo, suprimido en 2014, que elaborará informes y propondrá medidas para reducir la prevalencia del consumo.
La publicidad quedará prohibida y la ley seguirá su trámite parlamentario
El proyecto de ley del tabaco veta todas las formas de publicidad y promoción en espacios de uso público o colectivo. La prohibición comprende carteles, mobiliario y objetos promocionales situados en escaparates, bares, tiendas y establecimientos de ocio, además de máquinas expendedoras, internet y otros canales directos o indirectos.
Los medios de comunicación y los emisores de contenidos audiovisuales tampoco podrán difundir imágenes en las que presentadores, colaboradores o invitados consuman o muestren productos del tabaco y dispositivos relacionados. La limitación se extiende a marcas, logotipos, nombres comerciales y otros signos que permitan identificarlos.
El texto aprobado no incorpora el empaquetado genérico para todas las marcas de tabaco. Sanidad desea plantear esta medida durante el debate en el Congreso de los Diputados, pero por ahora no figura en el proyecto al no contar con el apoyo del PSOE.
La entrada en vigor no será inmediata. El proyecto debe pasar por las Cortes y puede sufrir modificaciones antes de convertirse en ley. El PP ha pedido conocer el texto definitivo y ha expresado dudas sobre el impacto de algunas restricciones en sectores como la hostelería, mientras que Junts todavía no ha fijado una posición. El alcance final dependerá de las mayorías que se formen durante el procedimiento parlamentario.
Sigue la sección de actualidad para conocer cómo avanza esta reforma y cuándo comenzarán a aplicarse sus nuevas restricciones.







