La Flor de Castilla, situada en Medina de Rioseco, conserva las recetas tradicionales que han marcado su historia. Sus rosquillas de palo, bollos de aceite y pastas de yema llegan a clientes de toda España.
La Flor de Castilla lleva más de nueve décadas elaborando pan y repostería en Medina de Rioseco, Valladolid. Fundado en 1932, el negocio continúa en manos de la misma familia y ya cuenta con la participación de una cuarta generación, que combina el trabajo en el obrador con la gestión de la tienda online.
La Flor de Castilla nació en 1932 y ya suma cuatro generaciones
El establecimiento fue fundado por Leoncia Ruiz Barrientos como un pequeño negocio dedicado a la fabricación y venta de pan. Durante los años cincuenta tomaron el relevo Antonio Santamaría y Teresa Martín, quienes incorporaron la repostería y ampliaron la oferta disponible para los vecinos.
La tercera generación asumió la dirección durante la década de los noventa. Actualmente, la propiedad pertenece a los hermanos Antonio, José María, Carlos y María Teresa Santamaría. Tres de ellos siguen trabajando diariamente, mientras que el cuarto, ya jubilado, participa en las decisiones de la empresa.
María Teresa, de 58 años y actual gerente, creció entre el mostrador, los clientes y el sonido del obrador durante la madrugada. Aquellas primeras tareas, como colocar productos o ayudar en la tienda, terminaron convirtiéndose en su profesión.
El relevo familiar mantiene vivo un obrador ligado a Medina de Rioseco
La continuidad está asegurada con la incorporación de Álvaro, sobrino de María Teresa, y de su hija Teresa. El primero trabaja en el obrador, mientras que Teresa compagina la elaboración de productos con la comunicación, el marketing y el comercio electrónico.
El equipo también incluye a trabajadores que llevan décadas vinculados al establecimiento. Es el caso de Irene, que suma 26 años en la empresa y ha acompañado el aprendizaje de varias generaciones.
La gerente sostiene que el negocio no se entiende únicamente desde los lazos familiares. Cada jornada exige madrugones, responsabilidad y coordinación para mantener abierto un obrador que trabaja durante todo el año.
Rosquillas de palo y bollos de aceite sostienen su identidad artesanal
La producción continúa realizándose de manera artesanal, pese al avance de los procesos industriales en el sector. “Apostamos por la elaboración artesanal”, afirma María Teresa en declaraciones a El Español de Castilla y León.
Entre sus especialidades destacan las rosquillas de palo, los bollos de aceite, los bollos bañados y las pastas de yema. Las dos primeras se encuentran entre las elaboraciones más solicitadas, aunque la demanda cambia según la época del año.
La familia utiliza productos de proximidad siempre que resulta posible y mantiene la venta al peso en buena parte de su catálogo. Este sistema permite comprar la cantidad deseada y acceder a referencias con precios que, según la empresa, van desde un euro hasta los 35 euros por kilo.
La tienda online amplía las ventas sin abandonar el pequeño comercio local
La tienda física se encuentra en el número 6 de la calle San Juan de Medina de Rioseco. A ella se suma una plataforma de venta online desde la que comercializa pastas, dulces típicos y otras especialidades, con envíos dentro de España.
Esta apertura al comercio electrónico permite ampliar la clientela sin modificar el modelo de producción. La familia reconoce que mantener una panadería y confitería exige un esfuerzo constante, con jornadas que comienzan de madrugada y una competencia creciente frente a la fabricación a gran escala.
Sus propietarios no aspiran a transformar La Flor de Castilla en una gran empresa. Su prioridad pasa por conservar el obrador, la relación cercana con los clientes y unas recetas que han acompañado a varias generaciones de vecinos.
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