El Estatuto de los Trabajadores obliga a las empresas a mantener un registro diario de la jornada de sus empleados, con “el horario concreto de inicio y finalización” de la prestación de servicios. Este control debe conservarse durante cuatro años y sirve para acreditar el tiempo efectivo de trabajo.
Ahora bien, el Tribunal Supremo ha matizado que la ausencia de ese registro no basta, por sí sola, para que una empresa tenga que pagar todas las horas extraordinarias reclamadas. ¿Qué ocurre entonces si no hay fichajes ni control diario? La clave está en el tipo de horario pactado.
Cuándo puede reclamar el trabajador horas extra sin registro horario diario
El caso analizado afecta a un carnicero de 49 años que reclamaba 13.319,48 euros por horas extraordinarias realizadas entre 2021 y 2022. Según defendía, trabajaba de lunes a viernes en jornada partida, de 7:30 a 14:00 horas, con prolongaciones hasta las 15:30 según las necesidades, y de 17:00 a 20:00 horas, llegando incluso hasta las 21:00.
Quedó probado que la empresa no llevaba al día el registro de jornada. Solo aportó datos aislados de marzo y septiembre de 2020 y de enero de 2022, sin que constara si existían controles de otros periodos. De existir, no fueron entregados.
En un primer momento, la carnicería admitió un pequeño exceso de jornada de unas 80 horas extraordinarias y abonó 1.000 euros al trabajador. Sin embargo, el Juzgado de lo Social número 2 de Guadalajara rechazó el resto de la reclamación al considerar que esas horas no estaban acreditadas.
Para entender el caso, estos son los puntos principales:
- El trabajador reclamaba más de 13.000 euros por horas extra.
- La empresa no aportó un registro diario completo de jornada.
- La carnicería reconoció unas 80 horas extraordinarias y pagó 1.000 euros.
- El juzgado entendió que el resto de excesos no estaban probados.
Por tanto, y aquí está el punto importante, no basta con decir que se han hecho más horas. Hace falta aportar indicios suficientes cuando el horario estaba fijado de antemano.
La diferencia entre tener un horario fijo o una jornada imprevisible
El Tribunal Supremo distingue entre dos situaciones. No es lo mismo tener un horario fijo, conocido por empresa y trabajador, que desempeñar una jornada variable o difícil de prever. Esta diferencia marca quién debe probar la jornada real.
| Tipo de horario | Consecuencia si no hay registro |
|---|---|
| Horario fijo y conocido | El trabajador debe aportar indicios de que se incumplía habitualmente |
| Horario no fijo o imprevisible | La empresa debe probar la jornada real realizada |
Esta distinción resulta clave porque evita que la falta de registro horario se traduzca automáticamente en el pago de cualquier reclamación. Vamos, que no todo vale: cada caso debe analizarse según las pruebas disponibles.
Por qué el carnicero no cobró los más de 13.000 euros reclamados
En el caso del carnicero, el Supremo entiende que existía un horario prefijado. Por ese motivo, correspondía al trabajador aportar indicios suficientes de que ese horario se incumplía de forma habitual.
Al no hacerlo, no procede el pago de los 13.319,48 euros reclamados. La falta de registro de jornada fue relevante, pero no suficiente para acreditar por sí sola todas las horas extraordinarias solicitadas.







