Estar teletrabajando no significa quedar fuera del control de la empresa. Así lo muestra el caso de Suzie Cheikho, una empleada de Insurance Australia Group (IAG) que fue despedida tras 18 años en la compañía después de que sus jefes supervisaran la actividad de su portátil de empresa mediante un sistema que registraba las pulsaciones del teclado.
El control del teletrabajo reveló días sin actividad y retrasos constantes
Según la información recogida, la empresa analizó su actividad durante 49 días laborables entre octubre y diciembre. ¿Qué descubrió? Que no trabajó las horas que le correspondían durante 44 días, llegó tarde 47 días, salió antes de tiempo 29 días y no trabajó ni una sola hora en 4 jornadas.
Los datos de pulsaciones fueron especialmente llamativos. La investigación señaló que no registró ninguna pulsación durante 117 horas en octubre, 143 horas en noviembre y 60 horas en diciembre. En el periodo vigilado, su media fue de 54 pulsaciones por hora.
| Mes | Horas sin pulsaciones registradas |
|---|---|
| Octubre | 117 horas |
| Noviembre | 143 horas |
| Diciembre | 60 horas |
Esta baja actividad tuvo consecuencias en su trabajo como consultora, ya que se tradujo en incumplimiento de plazos y falta de asistencia a reuniones. Además, la empresa recibió una multa del organismo regulador del sector. Vamos, que el caso acabó siendo mucho más serio que una simple caída de rendimiento.
La trabajadora defendió que nunca dejó de trabajar pese a los datos
Cheikho aseguró que “no creía ni por un minuto” que los datos fueran ciertos. También afirmó ante sus superiores: “A veces la carga de trabajo es un poco escasa, pero nunca he dejado de trabajar”.
La empleada explicó que podía ir de compras “de vez en cuando”, pero negó ausentarse durante todo el día. También indicó que había intentado revisar correos y mensajes para encontrar una explicación, aunque reconoció que “realmente no recuerda por qué ni cómo es que el número es tan bajo”.
En su defensa, alegó varias circunstancias:
- Problemas de salud mental que, según ella, afectaron a su rendimiento.
- Una lesión por la que tenía “algunas cosas entre manos”.
- Avisos por Teams cuando tenía citas médicas.
- Uso de otros dispositivos cuando tenía “problemas con el sistema”.
Aun así, no aportó pruebas que demostraran que estaba conectada y trabajando en los momentos en los que el informe indicaba lo contrario.
La comisión considera procedente el despido por una causa justificada
La trabajadora impugnó el despido ante la Comisión de Trabajo Justo, conocida por sus siglas en inglés como FWC. En su demanda, sostuvo que la empresa tenía un “plan premeditado para apartarla de la empresa” y que se la había tomado como objetivo por sus problemas de salud mental.
Sin embargo, la comisión rechazó este argumento al no encontrar pruebas ni indicios de discriminación. También tuvo en cuenta que la compañía ya la había advertido formalmente en noviembre de 2022 sobre su rendimiento y que se le había aplicado un plan de mejora.
Por otro lado, aunque Cheikho afirmó que usaba el teléfono para determinadas tareas, la empresa demostró que necesitaba el portátil para desempeñar sus funciones. Por ello, la FWC concluyó que no estaba trabajando como se le exigía durante su horario laboral y declaró el despido procedente por una causa justificada de conducta indebida.







