Una trabajadora autónoma de 60 años, propietaria de un bar junto a su pareja, ha conseguido que se le reconozca una incapacidad permanente total después de que el Instituto Nacional de la Seguridad Social se la denegara. El organismo entendía que podía seguir vinculada al negocio realizando tareas de organización y gestión, aunque no pudiera trabajar en la cocina ni limpiar el establecimiento.
Por qué el TSJ de Murcia concede la incapacidad permanente total
El caso comenzó tras una baja laboral iniciada en marzo de 2021 por una artrosis de rodilla. La mujer fue intervenida en enero de 2022 para colocarle una prótesis total en la rodilla derecha y, una vez agotados los 545 días de incapacidad temporal, solicitó la incapacidad permanente.
El INSS rechazó la prestación en febrero de 2023 al considerar que la trabajadora no presentaba reducciones anatómicas o funcionales que disminuyeran o anularan su capacidad laboral. Además de sus problemas en la rodilla, la mujer también sufría problemas intestinales y necesitaba usar pañales.
¿Podía seguir trabajando en el bar solo por ser propietaria? Esa fue una de las claves del procedimiento. Primero, el Juzgado de lo Social número 9 dio la razón a la Seguridad Social. Sin embargo, el caso llegó al Tribunal Superior de Justicia de Murcia, que finalmente estimó la petición de la trabajadora.
Qué defendía el INSS para negar la pensión a la autónoma
La Seguridad Social sostenía que, aunque la mujer estaba limitada para trabajos que implicaran sobrecarga en la rodilla derecha, los autónomos también deben encargarse de la parte organizativa y de gestión del negocio.
Según este criterio, si no podía cocinar o limpiar por tener que estar de pie, sí podía continuar al frente de la organización del bar. Vamos, que para el INSS el hecho de ser propietaria pesaba más que las funciones reales que venía desempeñando.
Antes de la baja, la trabajadora era la cocinera del establecimiento y también se ocupaba de la limpieza. Su marido, por su parte, atendía las mesas.
| Dato clave | Información del caso |
|---|---|
| Edad de la trabajadora | 60 años |
| Actividad | Autónoma y dueña de un bar |
| Dolencia principal | Artrosis de rodilla con prótesis total |
| Otras limitaciones | Problemas intestinales con uso de pañales |
| Prestación reconocida | Incapacidad permanente total |
Esta información fue determinante para valorar si la profesión habitual de la trabajadora podía seguir desarrollándose en condiciones reales.
La pensión reconocida tras la intervención y el agotamiento de la baja
El TSJ de Murcia concluyó que las dolencias de la autónoma eran incompatibles con su profesión habitual. Por ello, le reconoció una pensión de incapacidad permanente total, que inhabilita para ejercer el trabajo que venía realizando.
En concreto, la prestación concedida equivale al 55% de su base reguladora mensual de 674,22 euros.
Los puntos principales del caso son los siguientes:
- La mujer trabajaba como cocinera y limpiadora en el bar.
- El INSS defendía que podía encargarse de la gestión del negocio.
- El TSJ de Murcia valoró sus dolencias y su actividad real.
- La sentencia reconoce la incapacidad permanente total.
Por tanto, la resolución corrige el criterio inicial de la Seguridad Social y da la razón a la trabajadora, al entender que no basta con ser propietaria de un negocio para considerar que puede seguir ejerciendo su profesión habitual.







