Dejó un empleo de oficina de 1.800 euros netos, concentra unas 35 horas semanales y reserva los miércoles y los fines de semana para sus hijos.
Guillaume, un francés de 29 años, dejó un empleo de oficina para trabajar como reparador de bicicletas a domicilio en Lyon. En un testimonio publicado por Le Monde el 27 de julio de 2026, explica que obtiene alrededor de 2.500 euros netos al mes, calculados como media anual, y que organiza su actividad en cuatro días por semana. No se trata de una jornada reducida pactada con una empresa, sino de una decisión que puede tomar porque trabaja por cuenta propia.
Su prioridad no ha sido maximizar sus ingresos. El mecánico resume su elección con una frase: «Prefiero tener tiempo libre a un salario muy alto». Los miércoles y los fines de semana los reserva para sus dos hijos pequeños y, además, se toma una media de quince semanas de vacaciones al año.
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De cobrar 1.800 euros en París a reparar bicicletas en Lyon
Antes de este cambio, Guillaume pasó cinco años en una agencia especializada en viajes itinerantes, senderismo y ciclismo. Trabajaba en París y cobraba alrededor de 1.800 euros netos al mes. La pandemia frenó el sector turístico y coincidió con sus dudas sobre el impacto ambiental de parte de aquella actividad.
Aficionado a la bicicleta, comenzó una formación profesional como reparador de ciclos y aprovechó el traslado de una oficina de su empresa a Lyon para regresar a la ciudad en la que había crecido. Durante un tiempo mantuvo su empleo y probó el negocio por las tardes. Cuando comprobó que existía demanda, dejó la agencia y en 2022 pasó a dedicarse por completo a Le Vélo Tisserand.
Su historia guarda similitudes con la de un trabajador que montó un servicio de reparaciones y terminó trabajando cuatro días por semana, otro caso en el que el autoempleo permitió reorganizar el tiempo de trabajo.
Cuatro días de trabajo que concentran unas 35 horas semanales
Trabajar cuatro días no significa que sus jornadas sean cortas. Guillaume empieza sobre las 8.30 horas y normalmente termina a las 17.00, aunque algunas urgencias pueden alargar el día hasta las 19.00. Calcula unas 35 horas semanales de trabajo operativo, a las que se suma la gestión administrativa que realiza algunas noches.
En los días con más carga puede encadenar hasta 13 citas y recorrer entre 40 y 50 kilómetros con su bicicleta de carga. El propio trabajador admite que el esfuerzo físico es elevado, porque pasa muchas horas de pie, manipula bicicletas y desarrolla buena parte de su actividad al aire libre.
El debate sobre la semana laboral de cuatro días suele centrarse en empresas que reducen o reorganizan horarios manteniendo determinadas condiciones salariales. El caso de Guillaume es diferente: es autónomo y concentra su carga semanal para liberar tres días.
Un taller móvil con precios cerrados y sin local físico
Le Vélo Tisserand funciona como un taller itinerante. Guillaume se desplaza en una bicicleta de carga equipada para realizar las reparaciones en el domicilio o lugar de trabajo del cliente. Su página oficial confirma que es reparador independiente, dispone de la titulación profesional CQP de técnico de ciclos y ofrece citas habitualmente en menos de 48 horas.
Le Monde recoge varios ejemplos de sus tarifas: 28 euros por cambiar una cámara de aire, 47 euros por sustituir un neumático y 50 euros por una revisión completa. El modelo le permite trabajar sin un taller convencional y desplazarse directamente hasta sus clientes.
El tiempo libre pesa más que elevar todavía más sus ingresos
Guillaume asegura que consigue ahorrar entre 100 y 200 euros al mes. Vive con su pareja, que trabaja como jurista, y sus dos hijos. Ambos reconocen encontrarse en una posición económica relativamente favorable. Su principal gasto fijo es el pago de una hipoteca de 1.400 euros mensuales.
También admite que no se imagina reparando bicicletas hasta los 60 años debido a la exigencia física del oficio. En el futuro contempla cambiar nuevamente de profesión y trabajar con niños, incluso como profesor. Por ahora, su elección laboral se apoya en una prioridad concreta: disponer de unos ingresos suficientes sin renunciar al tiempo para ver crecer a sus hijos.







