La funcionaria combinó pódcast, leyes y exámenes anteriores para preparar una oposición C1. Su experiencia no garantiza el mismo resultado a otros aspirantes.
Paloma asegura que aprobó una oposición C1 estudiando menos de dos meses con ayuda de la inteligencia artificial. La funcionaria explicó en TikTok cómo combinó audios, leyes y simulacros para preparar las pruebas de un ayuntamiento. Su testimonio ya fue recogido por medios el 7 de septiembre de 2026. La experiencia muestra una forma de organizar el estudio, pero no acredita que otros aspirantes puedan obtener plaza en el mismo tiempo.
Seleccionar artículos no reduce el temario de una oposición C1
Para conseguir una plaza en el empleo público, Paloma empezó por transformar en pódcast los temas de su oposición. El contenido estaba centrado en buena parte en derecho administrativo, según el relato. Después cargó las leyes junto con el temario en ChatGPT y pidió que identificara los artículos que consideraba más importantes. “Y me centré en eso”, explica. Su estrategia combinaba cambiar el formato de los materiales y concentrar la atención en determinados contenidos, en lugar de abordar todos por igual.
Ahí aparece un límite importante para cualquier opositor. Que una herramienta destaque unos artículos no demuestra que sean los únicos que puedan entrar en el examen. OpenAI reconoce que ChatGPT puede ofrecer respuestas incorrectas. También advierte de que puede inventar referencias y expresarse con seguridad pese a equivocarse. Por eso, esa selección debe contrastarse con el programa oficial y las normas exigidas. No sería prudente descartar materias solo porque no aparezcan en el resumen.
Los exámenes de otros ayuntamientos sirvieron para preparar simulacros
La siguiente parte del método consistió en buscar pruebas de convocatorias anteriores de otros ayuntamientos. Paloma cuenta que también las subió a ChatGPT y pidió que elaborara “refritos de exámenes”. Con esos documentos como referencia, encargó nuevos ejercicios para practicar. Los simulacros se añadieron a los audios y a la selección de artículos legales. Su explicación se refiere al uso de estas herramientas durante la preparación, no a su utilización dentro de las pruebas oficiales.
Como apoyo adicional, la documentación de OpenAI sobre su modo de estudio describe opciones para practicar con materiales aportados por el usuario. Entre ellas están plantear preguntas, comentar las respuestas y explicar errores. Una posible aplicación al estudio sería responder antes de consultar la solución y comprobar después el artículo correspondiente. También se puede pedir una pregunta cada vez. Estas funciones permiten organizar una sesión de repaso, aunque el propio proveedor advierte de que el modo puede equivocarse.
Qué exige una plaza C1 y por qué aprobar no siempre basta
El subgrupo C1 identifica una clasificación del empleo público, no una duración de estudio ni un examen único. El artículo 76 del Estatuto Básico del Empleado Público exige el título de Bachiller o Técnico para acceder a este subgrupo. Lo diferencia del C2, cuya titulación es la Educación Secundaria Obligatoria. La norma contempla pruebas de conocimientos y ejercicios prácticos, entre otras posibilidades. Por eso, conocer únicamente el subgrupo no permite reconstruir el formato de la oposición que preparó Paloma.
También hay que distinguir entre aprobar sin conseguir plaza y superar todo el proceso con derecho al nombramiento. El artículo 61 limita, como regla general, los aspirantes propuestos al número de plazas convocadas, salvo previsión de la convocatoria. Además, el artículo 62 exige superar el proceso, recibir el nombramiento, acatar el ordenamiento y tomar posesión. Son trámites distintos del tiempo dedicado a estudiar. La afirmación de Paloma sobre su preparación no significa que toda esa secuencia administrativa durara menos de dos meses.
Cómo adaptar el método sin depender de respuestas sin comprobar
Para adaptar el método, una propuesta de trabajo es separar los documentos originales de los materiales de repaso. En un bloque quedarían las bases, el programa y las leyes; en otro, los audios, resúmenes y preguntas generadas. Así, cada explicación podría cotejarse con su fuente sin confundir el documento oficial con una versión abreviada. Al practicar, resulta útil pedir que cada respuesta indique el artículo en que se apoya y comprobar personalmente que la referencia existe.
El siguiente paso sería revisar tanto los aciertos como los fallos y detenerse en las respuestas que no puedan justificarse. Una explicación convincente no basta para dar por aprendido un contenido. La recomendación de OpenAI es verificar la información importante en fuentes fiables, también cuando la herramienta aporta enlaces. Esa comprobación resulta especialmente pertinente al repasar legislación. El relato de Paloma puede servir como punto de partida para organizar materiales, no como sustituto de la preparación exigida por una convocatoria.